Por: Ángela Ávalos 11 octubre, 2015
A Tomás Fonseca, de 5 años, le fallan riñones y cerebro. Es visto en el Albergue San Gabriel. (Foto con permiso de la mamá). | GABRIELA TELLEZ
A Tomás Fonseca, de 5 años, le fallan riñones y cerebro. Es visto en el Albergue San Gabriel. (Foto con permiso de la mamá). | GABRIELA TELLEZ

Diecisiete horas en carro separan San José de Caracol de la Vaca, en Corredores, zona sur.

Ese era el tiempo que duraba en desplazarse un equipo de la Unidad de Cuidado Paliativo del Hospital de Niños, para atender allá a una menor.

Por supuesto, no la podían visitar todas las semanas, como sí lo hacen con otros niños que viven en el centro del país.

Gracias a la ayuda comunal, en el 2007 la Fundación Pro Unidad de Cuidado Paliativo abrió el centro diurno Dr. Gastón Acosta Rúa en Pérez Zeledón, reduciendo los tiempos de traslados y mejorando la frecuencia de atención para unos 300 menores en toda esa zona geográfica, incluido Caracol de la Vaca.

Desgraciadamente, no sucede lo mismo en otras partes alejadas del país. Y esto lo reconoce el Ministerio de Salud.

Hace poco, ese ministerio reactivó el Consejo Nacional de Cuidado Paliativo, creado desde el 2011 por decreto.

En camino. Allan Varela Rodríguez, jefe de la Unidad de Servicios de Salud y presidente del Consejo, asegura que se prepara un plan para eliminar las brechas en estos servicios.

“Queremos ver cómo logramos distribuir la atención de todos los pacientes, niños y adultos, a lugares muchos más cercanos a su domicilio. Aquí hay un tema de equidad, donde se supone que todos los habitantes deben tener acceso”, explicó.

Será una iniciativa estratégica para llevar los cuidados paliativos a todo el territorio nacional, aseguró Varela.

El documento, que saldrá en noviembre, debe contemplar entre otros temas, el número ideal de centros para cubrir las necesidades y los requerimientos de formación del recurso humano.

El Consejo apenas realizó esta semana su segunda reunión. Está integrado por representantes de la red de cuidados paliativos de Salud; de la Caja de Seguro Social; la Junta de Protección Social, fundaciones y la Federación de Cuidado Paliativo.

Según Varela, las normas para habilitar estos sitios de apoyo serán revisadas el próximo año.

Para el primer semestre del 2016 está previsto que entren en vigencia las primeras normas de acreditación, las cuales estarán enfocadas en garantizar la calidad de la atención que se ofrecerá a esta población.

Varela aclaró que, pese a los vacíos que hay en la atención paliativa, Costa Rica ha sido calificado mundialmente como uno de los países que mejor ofrece este tipo de servicios.