Por: Ángela Ávalos 12 julio, 2014

En el 2009, la Superintendencia de Pensiones (Supén) encargó un estudio actuarial que lanzó una de las alertas más importantes sobre la vitalidad del régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM).

El análisis, efectuado por la empresa mexicana Nathal Actuarios y Consultores , advirtió de que el fondo del IVM sería deficitario, a partir del 2015, mientras que la solvencia quedaría comprometida en el 2023.

Las autoridades de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) respondieron al estudio con un análisis hecho por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) , que estimó, para el 2043 el inicio de los problemas para el régimen. Luego, la institución ajustó su estimación y anunció que la sanidad del IVM alcanzaría hasta el 2038.

Las diferencias de criterios desembocaron en la adjudicación de una nueva evaluación, encargada al argentino Eduardo Melinsky. Él será el responsable de aclarar cuál es el escenario real del IVM. El proceso de licitación y firma del contrato para el estudio ha consumido casi tres años. Los resultados, con suerte, estarán en el 2015 .

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