Justicia lleva 2.500 reos al mes a centros de salud; muchos acuden en la noche

Por: Daniela Cerdas E. 18 octubre, 2015
El pasado jueves 15 de octubre, un privado de libertad estaba a las 11: 30 a. m. recibiendo una nebulización, debido a un ataque de asma. Él compartía la sala con otros pacientes del Hospital San Rafael de Alajuela bajo la mirada atenta de su custodio. | LUIS NAVARRO
El pasado jueves 15 de octubre, un privado de libertad estaba a las 11: 30 a. m. recibiendo una nebulización, debido a un ataque de asma. Él compartía la sala con otros pacientes del Hospital San Rafael de Alajuela bajo la mirada atenta de su custodio. | LUIS NAVARRO

Dos reos del centro penitenciario La Reforma son “clientes frecuentes” del servicio de Emergencias del Hospital San Rafael de Alajuela.

Entre el 16 de agosto y el 16 de octubre pasados, entre ambos hombres sumaban 24 consultas nocturnas por heridas de poca consideración que ellos mismos se infligieron.

Historias similares abundan en dicho centro médico, el cual tiene bajo su jurisdicción a los 6.000 reclusos de cinco cárceles: San Rafael, La Reforma, Adulto Mayor, Adulto Joven y Gerardo Rodríguez.

Marcela Leandro, subdirectora del hospital, detalló que al día llegan al menos siete presos al servicio de Emergencias, especialmente, en la noche.

No obstante, indicó que el 70% de los casos no califican como urgencias sino, más bien, como dolencias comunes como gripe, problemas estomacales o diarrea.

“Algunos inventan que están enfermos; otros se hacen heridas para venir al hospital y salir de la cárcel un rato”, explicó Leandro.

Dicho fenómeno ocurre incluso los fines de semana. La funcionaria comentó que después de las 4 p. m., cuando termina el horario de visita en los centros penales, crecen las consultas de reos.

Falta servicio. Para la subdirectora del Hospital de Alajuela, Marcela Leandro, la conducta de los reos es estimulada por el hecho de que las cárceles carecen de un servicio médico las 24 horas.

Danilo Mesén, subdirector de la Policía Penitenciaria, admitió que lo ideal sería que cada área de salud de las cárceles atienda todo el día para evitar traslados, pero señalo que no hay recursos.

Según Mesén, por mes se registra la salida de la cárcel de 2.500 reos a los hospitales.

“No podemos negarle la atención médica. Si un reo se reporta enfermo cuando no hay médico, se debe llevar a un hospital. Se refuerza la seguridad, dependiendo del perfil del reo; así se define cuántos custodios va a llevar, mínimo son dos”, explicó.

El funcionario sostuvo que ya tienen identificados a los reclusos que se autoagreden y que tratan de quitarles cualquier instrumento con que se puedan herir.

Por su parte, Dixiana Alfaro, jefa de Salud del Ministerio de Justicia, explicó que todas las cárceles alajuelenses tienen médicos para atender emergencias. Sin embargo, indicó, la mayoría trabaja hasta las 4 p. m.

Si ocurre una urgencia, se envía al preso a la clínica de La Reforma, que atiende hasta las 10 p. m. Pero luego de esa hora, hay que llevarlo al hospital.

Inseguridad. La visita de los reclusos trastorna la rutina del Hospital San Rafael de Alajuela, pues siempre llegan acompañados de custodios y deben esperar, por lo general esposados, junto con los otros pacientes.

Y aunque tengan una simple gripe, hay que darles prioridad por razones de seguridad.

Así ocurrió la noche del pasado domingo 4 de octubre cuando decenas de policías, con armas pesadas, tomaron salones y pasillos del centro médico para vigilar al reo Marco Antonio Zamora, alias El Indio.

Zamora, líder de una violenta banda narco de Calle Fallas de Desamparados, acudió al médico por un fuerte dolor en el pecho, causado por una colitis.

Guillermo Porras, jefe de Emergencias del Hospital, admitió que el personal médico no solo debe lidiar con presos que llegan a “pasear”, sino también con otros que se ponen violentos.

“Si usted me toca, le saco los ojos”. Esta es una de las amenazas que, según recordó Porras, un preso le hizo a una enfermera.

Otro que ha vivido duras experiencias con los presidiarios es el doctor Luis Hidalgo.

Hidalgo, quien lleva dos meses en el área de Emergencias, ha atendido varias veces a los dos presos de La Reforma que han ido allí 24 veces, en solo dos meses.

El pasado lunes 12 de octubre, ambos sujetos ingresaron a las 11 p. m. con cortadas superficiales que se hicieron en los brazos. Pidieron analgésicos y otras medicinas, pero Hidalgo solo los coció y los enviaron a la cárcel.

Sin embargo, regresaron a las 2. a. m. con heridas nuevas.

“Suturé a uno de ellos. Como no les di medicamentos, uno me escupió. Los dos me amenazaron de muerte, me intentaron agredir y gritaban ofensas. Los custodios los calmaron; aquí estaban otros pacientes que presenciaron la situación”, relató el médico.

Otros hospitales. Al Hospital Calderón Guardia, en San José, llegan por día unos seis reos de la cárcel de San Sebastián. Dónald Corella, jefe de Emergencias de ese centro, sostuvo que el 90% de los casos no son emergencia.

Este hospital tiene un protocolo de atención para privados de libertad. Corella indicó que la peligrosidad de esos sujetos siempre causa zozobra en el personal.

“Un día llegó un preso con quince oficiales con pasamontañas. A ellos, sea lo que sea que tengan, se les atiende con la misma prioridad que a una persona que venga con un infarto.

”Pero se tienen que recibir en donde están los demás pacientes. Por dicha, nunca ha pasado nada”, comentó Corella.

Mientras tanto, en el Hospital San Juan de Dios se atiende a la población de la cárcel de mujeres El Buen Pastor, en San Rafael Arriba de Desamparados, pero la afluencia no es tanta.

Pese a ello, el centro médico contempla, como parte de la remodelación del servicio de Emergencias, crear un espacio especial para esas pacientes.

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