Menor padecía cáncer terminal en el intestino; era el único hijo de dos médicos

Por: Ángela Ávalos 2 febrero, 2015
Antes del juego de ayer entre el Barça y el Villarreal, Gabriel Enrique conocería a Messi (izq.); aquí en una jugada con el ruso Cheryshev. | AFP
Antes del juego de ayer entre el Barça y el Villarreal, Gabriel Enrique conocería a Messi (izq.); aquí en una jugada con el ruso Cheryshev. | AFP

Gabriel Enrique, de 8 años, padecía un cáncer terminal. Poco antes de morir, les pidió a sus padres un último deseo: conocer a su jugador favorito, el astro del FC Barcelona, Lionel Messi.

Sus papás –dos médicos– hicieron todo lo posible para cumplir el sueño de su único hijo y lograron llevarlo a España, pero Gabriel no soportó el viaje y el sábado, al arribar a Madrid, el menor falleció.

Como fiel seguidor del Barça, el pequeño también admiraba a otra de sus figuras: Neymar.

Gabriel tenía un cáncer de intestino terminal y era tratado en Cuidados Paliativos del Hospital Nacional de Niños (HNN), confirmaron en el centro médico.

El relato de Sport detalló que el niño viajó para conocer a su ídolo, previo al partido entre el Barça y el Villarreal, que se disputó este domingo a las 2 p. m. (hora de Costa Rica) con marcador a favor de 3-2; uno de los goles fue de Messi.

“La familia (nos) contactó hace tres semanas con la Fundación del club y (...) organizamos todo el viaje del joven a Barcelona. Lo teníamos todo preparado para que conociese hoy (ayer) a Messi...”, confirmó Pilar Guinovart, directiva responsable de la Oficina de Atención Especializa (OAE) del popular club deportivo.

Sport informó de que el Barça envió condolencias a la familia y se comprometió a pagar la repatriación del cuerpo, así como cualquier tipo de ayuda psicológica que necesiten los parientes.

Además, en el sitio www.fcbarcelonanoticias.com invitaron a los aficionados a compartir la siguiente etiqueta en Twitter: #unminutoporGabriel, con el fin de que “todo el barcelonismo se entere de lo sucedido y le rinda la despedida que se merece”.

Los papás del niño trabajan en el Centro de Atención Integral en Salud (CAIS) de Cañas y en el Hospital de Upala, donde dijeron no estar autorizados para dar información, pues los padres habían manejado el caso con un bajo perfil para proteger al menor.

Por este motivo, La Nación no publica el nombre completo del niño ni de sus progenitores.

La noticia tuvo gran impacto en nacion.com, donde lectores externaron condolencias a la familia de Gabriel, quien este 16 de febrero habría cumplido 9 años.