Por: Ángela Ávalos 12 julio
Miguel, el cabécar que dio su vida por la salud
Miguel, el cabécar que dio su vida por la salud

Tantas veces cruzó el Chirripó... tantas desde que nació, hace 54 años, en Sinoli, uno de los poblados cabécares a la orilla de ese inmenso río.

El lunes, la fuerza de las aguas le impidió a Miguel Ángel Murcia Céspedes cumplir con la rutina de atravesar el cauce de un viejo conocido y cumplir su objetivo: regresar a la ciudad a recoger más vacunas para los indígenas de esos territorios.

Ese día, el Chirripó lo arrastró con todo y caballo. Su cuerpo apareció, aguas abajo, el martes.

La muerte de este Asistente Técnico de Atención Primaria en Salud (Ataps) golpeó como una cabeza de agua a sus compañeros del Ebáis de Grano de Oro, en Turrialba, y tiene de luto a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Miguel, el cabécar que dio su vida por la salud
Miguel, el cabécar que dio su vida por la salud

El presidente ejecutivo de esa institución, Fernando Llorca Castro, lo describió como un héroe: “La muerte lo sorprendió haciendo lo que amaba, al servicio de sus hermanos de la zona indígena. Fue un verdadero héroe de la salud y la seguridad social”..

Con 24 años como Ataps, le tocó laborar en las comunidades de Sinoly, Alto y Bajo Cuen, Koloy, Konobata y Tolokicha, informó la CCSS.

Todos son territorios de muy difícil acceso en donde el personal de salud trabaja sin electricidad, agua potable, caminos o puentes.

Además de funcionario de la Caja, se destacó como líder comunal.

Gustavo Ugalde Rodríguez, supervisor de Enfermería en el territorio indígena, describió a Murcia como una persona respetuosa y callada. Era el responsable de atender los sitios más alejados.

La médica Viviana Aragón Gómez recuerda cómo Miguel le ayudó un día a atravesar el Chirripó, dejando a un lado el temor.

“Me dijo: ‘Doctora, yo la ayudo a cruzar’. Recuerdo muy bien sus indicaciones: ‘usted vaya a la par mía y me agarra, suavecito, la parte de atrás de la camisa’. Él me dijo, con su voz pausada y en tono bajito: ‘hágame caso’”. Aquella vez, ambos lo lograron.

A Miguel le sobreviven su esposa, Albertina García Aguilar, cuatro hijos y cuatro nietos. La CCSS le organizará un homenaje póstumo en los próximos días en territorio indígena.

Fotos: Ebáis de Grano de Oro.