Hasta 15% de pacientes queda con una discapacidad grave de por vida

Por: Ángela Ávalos 19 febrero, 2016

Después de una activa vida en el campo como topógrafo y a cargo de una parcelita de café, los días de Mario Ramírez Ulate, de 55 años, se sostienen ahora de un bordón.

Su esposa, Deyanira Carballo, lleva la cuenta: hace un año y cinco meses, este vecino de Santa Lucía de Barva, en Heredia, se convirtió en una víctima más del síndrome de Guillain-Barré (SGB).

Por razones que se desconocen, las defensas de su cuerpo atacaron las células del sistema nervioso periférico y paralizaron sus movimientos del cuello hacia abajo.

Con ayuda de terapias en el Centro Nacional de Rehabilitación (Cenare), Ramírez ha empezado a recuperar funciones lentamente, aunque sabe que aún le falta trecho por recorrer.

En setiembre del 2014, él pasó a engrosar las estadísticas de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) de esta enfermedad, las cuales indican que, en promedio, 238 ticos son tratados cada año por SGB en los hospitales públicos del país.

Desde el 2005, 2.622 personas han sufrido SGB; de ellas, casi la mitad tenía entre 20 y 65 años, y un 64% eran hombres.

Aumento. El Guillain-Barré es una enfermedad autoinmune que ha sido vinculada recientemente con la infección por el virus del Zika , un mal transmitido por el zancudo Aedes aegypti , el mismo que infecta los virus del dengue y chikunguña.

Un reporte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), del pasado 13 de febrero, relaciona el aumento de Guillain-Barré con la propagación del zika en 33 países de América. También se ha vinculado la infección de zika con casos de microcefalia.

Hasta ahora, las autoridades costarricenses de Salud no confirman enfermos autóctonos de zika (infectados en el territorio nacional) ni casos de SGB o microcefalia por esa causa.

Los detonantes más comunes del Guillain-Barré son la infección con la bacteria Campylobacter jejuni, que causa diarreas, y las infecciones en vías respiratorias superiores, como las provocadas por la influenza.

En el Cenare atendieron 115 casos nuevos de SGB en el 2015, según estadísticas de la Caja.

Este hospital es el que más casos ha atendido en la última década entre todos los 29 hospitales de la CCSS: 1.146 pacientes (43% del total).

Esto se debe a que las personas quedan con secuelas que requieren rehabilitación, la cual reciben en este lugar.

Los demás centros médicos atienden, por lo general, solo el cuadro agudo de la enfermedad.

Laura Cordero Molina, especialista en Fisiatría del Cenare a cargo de estos pacientes, explicó que el SGB es una enfermedad monofásica aguda. Es decir, se da en un pico, de manera rápida, pero puede dejar algunas secuelas, entre ellas, los trastornos para poder caminar.

“Dos años es el tiempo que tenemos de trabajo con cada uno de los pacientes. Algunos se sacan a los seis meses. En otros, quedarán secuelas de por vida. Esto pasa en un 10% o 15% de los casos, que quedan con discapacidad severa”, explicó Cordero.

Mario Ramírez superó la fase aguda de la enfermedad, aunque estuvo a punto de morir en las primeras semanas.

Todavía se le dificulta sujetar objetos con sus manos y mover sus pies, pero sabe que cada paso que da va en la dirección correcta: su anhelada recuperación.