Aurelia Quirós tiene 94 años. Recién cumplidos los 20 llegó a vivir a Hojancha. Ahí se casó y tuvo 14 hijos. Hoy, es una de las residentes más longevas y saludables de Hojancha, en Guanacaste

Por: Ángela Ávalos 16 noviembre, 2014
Aurelia Quirós llegó recién cumplidos 20 años a Hojancha, hoy, tiene 95 primaveras y 14 hijos en su vida.
Aurelia Quirós llegó recién cumplidos 20 años a Hojancha, hoy, tiene 95 primaveras y 14 hijos en su vida.

Aurelia Quirós tiene 94 años. Recién cumplidos los 20, llegó a vivir a Hojancha, cuando ni siquiera existían calles, agua por cañería o luz eléctrica.

Ahí se casó y tuvo 14 hijos. Hoy, es una de las residentes más longevas y saludables de esta comarca, destacada en el mundo por su población con más de 80 años de vida.

Aurelia recuerda las caminatas interminables entre los montes de Hojancha para acarrear el agua de las quebradas. Junto a su marido, el famoso Régulo Barrantes, colaboró en la fundación del pueblo hace más de 70 años.

La encontramos recién almorzada. Iba a ser el mediodía del jueves 13 de noviembre. No le podía faltar el delantal, ¡impecable!

Ajena a las cámaras y más familiarizada con la tranquilidad del centro de Hojancha, Aurelia debe la lozanía de sus casi 95 años (los cumplirá el 28 de diciembre), a una vida llena de tranquilidad, trabajo, oración y amor de su numerosa familia.

“Uno ha tenido una vida muy feliz. Mi esposo fue demasiado bueno”, contó sentada en el amplio corredor de su casa esquinera, mientras el viento refrescaba el sol del mediodía.

Ella es una mujer saludable. Las visitas periódicas que hace al Ebáis, que queda diagonal a su casa, son solo para llevar el control de rigor.

Porque, la verdad, ella se siente muy, muy, bien. Y se ve así. Come de todo y, al igual que muchos de sus vecinos, tan longevos y sanos como ella, su rutina empieza apenas sale el sol porque no aguanta que la agarre el día entre las cobijas.

Aunque don Régulo murió hace seis años, las fotos en las paredes de la casa, los nietos que superan el centenar y 13 hijos vivos, de los 14 que parió, se lo recuerdan constantemente.

Su casa está rodeada de rosales y helechos. Ahí es donde transcurren sus caminatas matutinas, mientras toma el sol al amparo de las montañas que abrazan el pueblo. Trabajo, oración, estar activa, familia... esa es su receta para vivir 95 años y, si Dios quiere, más.