Tumores podrían crecer y eso reduce las posibilidades de tratamiento

Por: Irene Rodríguez 18 febrero, 2015
La mamografía es un examen necesario para detectar posibles lesiones cancerosas en los senos. Lo ideal es que, después de los 50 años de edad, la mujer se realice una al año o cada dos. | ARCHIVO
La mamografía es un examen necesario para detectar posibles lesiones cancerosas en los senos. Lo ideal es que, después de los 50 años de edad, la mujer se realice una al año o cada dos. | ARCHIVO

Si una mujer quiere detectar en forma temprana un cáncer de mama, lo mejor sería que se realice una mamografía o ultrasonido en un centro privado.

Lo anterior, porque los plazos de espera de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) –los cuales rondan un año– podrían complicar la situación y hacer que el tumor se descubra en una fase más avanzada, en la que las posibilidades de tratamiento y la calidad de vida son menores.

Así lo reconoció ayer Percy Guzmán, médico de la Unidad de Oncología del Hospital Calderón Guardia. “Se sabe que los estadios de cáncer más temprano se dan cuando los exámenes vienen de un centro médico privado”, reconoció.

Esta situación se presenta de forma cotidiana en los centros médicos de la CCSS. Según datos de la Gerencia Médica, a diciembre del 2014, 13.241 aseguradas aguardaban por una mamografía. La institución cuenta con 27 mamógrafos activos para estos procedimientos.

Guzmán admitió que el tiempo de espera en el Calderón Guardia por un examen de estos, llega a un año o un poco más. En ese lapso, el tumor puede crecer y el diagnóstico no se efectuará tan temprano como habría sido deseable.

El especialista explicó que no todos los tumores avanzan con la misma rapidez ni tienen igual evolución en un año, por lo que las efectos negativos de la espera no son idénticos para todas las mujeres. Sin embargo, insistió en que la mamografía es parte vital de una detección temprana de este tipo de cáncer.

Inversión. La Nación consultó con centros privados y determinó que el precio de una mamografía con ultrasonido (las dos pruebas) oscila entre ¢26.000 y ¢73.000, mientras que solo el ultrasonido cuesta entre ¢20.000 y ¢50.000.

Casi todas las clínicas privadas que dan este servicio se ubican en el Valle Central, lo que limita aún más las posibilidades de quienes viven en áreas rurales.

“No es justo que las mujeres tengan que poner de sus bolsillos por algo que la Caja debería darles. Tampoco es justo que sea tanto tiempo el que ellas deban esperar, mientras el cáncer avanza”, manifestó Cintia Solano, presidenta de la Asociación de Pacientes Anasovi, quien es sobreviviente de cáncer de mama.

En entrevista anterior , la gerenta médica de la CCSS, María Eugenia Villalta, afirmó que reducir las listas de espera es una de las prioridades de la institución.

Otro punto urgente en la agenda de la CCSS consiste en equipar, en los próximos dos años, 12 clínicas de mama. Estos serían centros especializados de atención, prevención y seguimiento del cáncer de seno, en las regiones con más tumores de este tipo. Así se desahogaría la espera.