Por: Luis Edo. Díaz 18 mayo, 2014

Los cuestionamientos que pesan sobre la gestión en el Hospital Calderón Guardia no son exclusivos de las dudosas facturas por la adquisición de insumos ortopédicos, sino que se extienden al trámite y pago de alquileres, y ejecución presupuestaria, entre otros aspectos.

Aunque el señalamiento más grave que hizo en su informe el Equipo de Transición fue la “tentativa de estafa” por $2,3 millones contra la CCSS, los investigadores pusieron la mirada en otros hechos.

Por ejemplo, las indagaciones revelaron que hay pagos de alquileres de edificios por parte del Calderón Guardia que ya tenían sus contratos vencidos. Incluso, muchos de los desembolsos para esos arrendamientos se hicieron por medio de ‘caja chica’.

Raúl Valverde, suspendido como jefe de Cirugía del Calderón, realizó una conferencia en enero para hablar sobre las facturas. | JORGE NAVARRO
Raúl Valverde, suspendido como jefe de Cirugía del Calderón, realizó una conferencia en enero para hablar sobre las facturas. | JORGE NAVARRO

Ese mismo punto lo señala un reciente informe de la Auditoría Interna de la CCSS, el cual detalla que en el contrato de uno de los 14 edificios que alquila el centro médico “podría haber un conflicto de intereses”, específicamente en el que alberga el Servicio de Cirugía Reconstructiva.

Según arrojó la investigación de los auditores, el jefe de Cirugía Reconstructiva, de apellido Rivera, y otro médico de apellido Pacheco, “mantienen una relación comercial en la sociedad Inmuebles Papori del Este Sociedad Anónima, quien le arrienda un edificio al Servicio de Rehabilitación de ese mismo hospital, transgrediendo así las normas éticas al no abstenerse de participar en el proceso de contratación”.

Por ese contrato, dice la auditoría, el hospital cancela poco más de ¢47 millones por año.

Por el total de los 14 arrendamientos, el monto desembolsado asciende a los ¢435 millones.

Gestión. Otro señalamiento sobre fallas en las gestión en el Calderón Guardia se relaciona con la ejecución del presupuesto.

Por ejemplo, en el 2010 el centro médico tenía ¢1.159 millones para mantenimiento y equipo, pero solo logró ejecutar ¢420 millones, es decir, el 36% del dinero, lo cual va en detrimento de los servicios, apuntan los informes.