Por: Ángela Ávalos 26 abril, 2015
Sira Hernández frecuentaba pasear con un grupo de adultos mayores. Su problema del corazón le limitó esas salidas. | CORTESÍA DE LA FAMILIA
Sira Hernández frecuentaba pasear con un grupo de adultos mayores. Su problema del corazón le limitó esas salidas. | CORTESÍA DE LA FAMILIA

Un infarto acabó con la vida de Ana Míriam Hernández Ramírez, mejor conocida como Sira en San Francisco de Heredia.

Sucedió en plena calle, a tan solo 300 metros de su casa, mientras llevaba a uno de sus 20 nietos al catecismo, el sábado 14 de setiembre del 2013.

Un día antes, Sira había celebrado sus 73 años junto a su numerosa familia, contó Nuria Hernández, una de sus ocho hijos.

Como recuerdo, Nuria guardó el papel que le dieron en el Hospital México, donde se indica la necesidad de hacerle a Sira un cateterismo cardíaco.

La fecha en que la incluyeron en la lista de espera fue el 19 de abril del 2010. Es la pacientes número 38 en el registro de enfermos que murieron esperando ese procedimiento, revelado por la jefa de Cardiología del Hospital México, Sofía Bogantes.

“Nunca la llamaron. Perdón. Sí lo hicieron... pero tres meses después de haber fallecido”, contó Nuria entre sollozos.

El esposo de Sira no soportó perder a la mujer con quien había vivido más de medio siglo. Él falleció cuatro meses después del deceso de su esposa.

Feliz. Sira Hernández era una mujer llena de vida, recordó su hija. Nunca se quejaba. Formaba parte de un grupo de adultos mayores del pueblo que salía frecuentemente de paseo.

Sin embargo, su condición coronaria le limitó bastante esas visitas en sus últimos años porque le faltaba el aire al menor esfuerzo que hiciera.

“Con esto, no me van a devolver a mi mamá; para nada, para nada. Se me ha revivido todo de nuevo con la información que ha salido”, mencionó Nuria, que llevará el caso ante estrados judiciales para sentar un precedente.