Por: Ángela Ávalos 3 julio, 2015
DIANA MÉNDEZ
DIANA MÉNDEZ

Los primeros enfermos que el Hospital San Juan de Dios atendió, hace 170 años, eran víctimas de las guerras centroamericanas, entre ellos, algunos filibusteros.

En ese entonces, su consulta anual apenas llegaba a los 300 pacientes, la gran mayoría víctimas de males como el cólera.

Hoy, solo Urgencias ve a 500 enfermos al día, mientras los egresos anuales superan los 26.000. De ser un hospital de caridad, pasó a ser un centro especializado en trauma, cáncer y enfermedad cardiovascular.

En esta entrevista, su actual directora general, Ileana Balmaceda Arias, advierte de que, si no se atienden de inmediato las necesidades del centro, todo el sistema de salud podría colapsar.

¿En qué condición llega el San Juan a los 170 años?

El Hospital San Juan de Dios ha sido un pilar en el desarrollo económico y social del país. Son 170 años de historia de la medicina, de investigación científica y docencia, de prestación de servicios de salud. En esta celebración, recordamos lo que nos hace ser lo que somos, y nos replanteamos qué queremos hacer.

”Esto no le quita el hecho de que tenemos una infraestructura que es patrimonio, que hemos ido rescatando, pero que ya no es suficiente. El San Juan es un hospital que se está haciendo más especializado en trauma, enfermedad cardiovascular y oncología. La demanda es cada vez más compleja y una infraestructura de 170 años se vuelve insuficiente”.

¿Cuáles son los principales cambios vividos en todo ese tiempo en aspectos como la demanda de atención, la disponibilidad de espacio, la cantidad y el perfil del personal, las enfermedades tratadas...?

Hace 170 años se inició con cuatro enfermeras y 20 camas. Se inició como una organización de caridad y se decía que era una unidad para el bien morir, para atender pacientes de guerra. El hospital fue creciendo con construcciones adecuadas para aquella época, que ya cumplieron su objetivo hace muchos años. Pasamos de 20 camas a 770 camas; de cinco funcionarios a 4.900.

”Las enfermedades hace 170 años eran infecciosas y parasitarias. En este momento hay un perfil más complicado: accidentes de tránsito, (heridos) de bala, de arma blanca, que son el 70% de la demanda en quirófanos. Tenemos patologías complejas como la hipertensión y la diabetes. No es lo mismo atender enfermedades infecciosas que patologías complejas, que requieren más personal, más especialización y recursos. Es un mundo totalmente diferente”.

¿Es el San Juan un hospital del siglo XIX intentando sobrevivir en el siglo XXI?

Intentando no, porque son muchos los esfuerzos del personal, del país, porque este es un hospital querido y reconocido. Es un hospital con infraestructura del siglo XIX, pero con ímpetus del siglo XXI. Con intereses centrados en la prestación de servicios de calidad. Tenemos áreas con desarrollo científico importantísimo a nivel latinoamericano.

El San Juan ha protagonizado hitos médicos y tragedias (sobreirradiación con cobalto y Clostridium difficile ). ¿Cuáles son las lecciones aprendidas?

Estas tragedias, primero, han sido muy dolorosas. Cualquier muerte que se dé en un centro hospitalario es como una batalla perdida para todo el personal. En medicina, nunca podemos estar en control permanente de todo lo que conlleva la atención de un paciente.

”Con la sobreirradiación (1996), una de las lecciones fue la de no escatimar en salud. Con Clostridium también fue una tragedia dolorosa . Fuimos el primer hospital donde se detectó (la bacteria). Hay muchas lecciones aprendidas: coordinación, educación al usuario y a los servicios, protocolos; hay que estar en permanente revisión, que es una de las lecciones más grandes. Nunca se puede dar por concluido ningún proceso. Siempre hay espacios para mejorar”.

Hay un grito por espacio. Dicen que el hospital ya colapsó. ¿Es cierto?

En espacio físico, yo creo que sí. Con la infraestructura que tenemos, apenas damos abasto. Ya estamos usando infraestructura de otros centros, como Puriscal, Desamparados y Ciudad Neily porque no tenemos espacio suficiente para la demanda.

El colapso es en infraestructura. A pesar de las remodelaciones en áreas como Urología, Neurocirugía, sala de operaciones, Hemodiálisis..., nos falta muchísimo. Nos falta todo lo que es consulta externa. Con solo entrar ahí se ve que está colapsada. También Laboratorio clínico, Emergencias, Nutrición, Farmacia...

”No es que no queramos trabajar, porque estamos defendiendo a la institución con trabajo. Esta es una forma de defender a los usuarios. El grito de auxilio es por la infraestructura”.

Las remodelaciones tienen una vida útil que limitan a no más de cuatro o cinco años. Si no se hace la torre, ¿qué pasará?

La demanda está superando la capacidad de oferta que tenemos. Además, en medicina todos los días hay descubrimientos. Lo que hoy vemos como una gran novedad, en cinco años no será suficiente, ni lo último ni lo más moderno. Nosotros necesitamos crecer al tiempo que proyectamos un hospital que tenga la oferta suficiente para la demanda que se está generando. Esto implica no solo la construcción de una torre, sino el fortalecimiento de la red de salud.

”El San Juan de Dios tiene una red dispersa. No tiene un soporte de un segundo nivel de atención hospitalaria, como el México o el Calderón Guardia. A pesar de que hay patologías que nosotros no tenemos que atender, como una hernia inguinal, o una vesícula, a nosotros más bien nos mandan pacientes. El colapso de la infraestructura física como tal ya lo tenemos, y, además, el colapso en la capacidad instalada. Tenemos un recurso humano sensibilizado y comprometido, pero si no se interviene este hospital en este momento, creo que colapsaría el sistema como tal”.

Desde el punto de vista de la gestión administrativa, ¿cuáles son los principales retos?

Controles, sistemas de información. Para gestionar, uno necesita información de una forma computarizada. No podemos seguir haciendo todo a pie.

¿Y lo siguen haciendo a pie?

Estamos luchando para que este sea uno de los primeros hospitales con expediente digital. Ya tenemos placas, exámenes de laboratorio, en Ortopedia, en Urología, Emergencias. Coordinamos para que en Pérez Zeledón y en el CAIS de Desamparados se pueda ver toda esta información. Esto es parte de lo que se requiere, un expediente en salud que nos permita gestionar, movilizar, controlar y evaluar. Un pilar para la gestión moderna. ¿Cómo vamos a controlar 700 camas y 5.000 funcionarios con papel y lápiz?

¿Le ve aire al hospital para otros 170 años?

Le veo mucho pulmón para el crecimiento. Es un hospital que da para más, pero hay que inyectarle en infraestructura.