Estudio de sistema eléctrico determinó que era mejor cerrar todos los quirófanos del hospital hasta que se realicen los trabajos. Trabajos para reemplazar red costarán ¢300 millones.

Por: Ángela Ávalos 7 agosto, 2014

La crisis de quirófanos en el Hospital México entró hoy a su punto más alto: no solo permanecerán cerradas las 14 salas de cirugía que han presentado problemas de voltaje eléctrico desde hace dos semanas. Por recomendación técnica, el hospital también cerró sus salas quirúrgicas en Maternidad y Ginecología.

En total, 17 salas de operaciones están paralizadas. Hoy, solo están en funcionamiento dos quirófanos para la atención exclusiva de todas las emergencias quirúrgicas que ingresen al hospital, según se informó esta tarde en conferencia de prensa.

La gerente médica de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), María Eugenia Villalta, informó este jueves de que se está replanteando y reforzando el plan de contingencia para que otros hospitales de la red de servicios entren a dar apoyo al México.

En principio, se contará con dos salas del Hospital San Vicente de Paul, en Heredia, que además prestará varias camas para cuidados intensivos, dijo Villalta.

Los pacientes que necesiten cirugía de ortopedia serán tratados en el Centro Nacional de Rehabilitación (Cenare), y se conversa para el uso de quirófanos en los Centros de Atención Integral en Salud (CAIS) de Desamparados y Puriscal.

También se está operando en un quirófano de la Clínica Oftalmológica y se está coordinando con el Hospital Nacional de las Mujeres y el Calderón Guardia para la atención de las pacientes ginecológicas.

Para echar a andar en su totalidad este plan de contingencia se tardará de una semana a diez días, informó el director del Hospital México, Douglas Montero.

Autoridades del Hospital México, en La Uruca, anunciaron ayer el cierre de los quirófanos, mientras una empresa especializada evalúa las condiciones del sistema eléctrico y el riesgo para los equipos y el personal. | MEYLIN AGUILERA.
Autoridades del Hospital México, en La Uruca, anunciaron ayer el cierre de los quirófanos, mientras una empresa especializada evalúa las condiciones del sistema eléctrico y el riesgo para los equipos y el personal. | MEYLIN AGUILERA.

La tarea es titánica pues implica el traslado de pacientes en su fase pre y posoperatoria, así como el envío de personal médico y de enfermería y de algún arsenal quirúrgico a los otros centros hospitalarios que apoyarán al México.

Según la gerente de infraestructura y tecnología de la CCSS, Gabriela Murillo Jenkins, los resultados del estudio de Schneider Electric confirmaron que los 14 quirófanos y las salas de maternidad y ginecología no cumplen con las condiciones necesarias para ser utilizadas para procedimientos médicos.

"Hay que desmantelar toda la instalación", dijo la gerente, quien calculó que los trabajos tardarán, al menos, cuatro meses y tendrán un costo aproximado de ¢300 millones.

Esa cantidad de dinero se agrega a los ¢4.000 millones que ya estaban presupuestados en un plan de restitución de los quirófanos en el cual se venía trabajando desde el año pasado, confirmó la gerente de infraestructura.

En total, durante las dos semanas que han pasado desde que trascendió el problema eléctrico en los quirófanos de ese hospital, se han dejado de hacer unos 735 procedimientos quirúrgicos, dijo Montero.

La capacidad bajó de 80 operaciones diarias a diez, según reconoció el director médico del hospital esta tarde.

El jefe del departamento de cirugía del México, Édgar Méndez, aclaró que pacientes como los oncológicos tienen prioridad en la atención quirúrgica.