El Senasa recibió 2.500 denuncias el año pasado

Por: Patricia Recio 5 marzo, 2015

17 menores fueron atendidos en el Hospital Nacional de Niños tras ser mordidos por perros durante enero y febrero de este año. Cinco de ellos requirieron ser internados.

Según los datos del centro médico, las cifras indican que en promedio cada tres días se atiende a un pequeño por un ataque de perro.

Cinthya Mora, jefa del Servicio de Cirugía Reconstructiva, añadió que durante el 2013 el Hospital registró 160 ingresos por esta causa, de los cuales 36 requirieron hospitalización, mientras que el año pasado se atendieron 120 casos.

Mora destacó que han notado un aumento de ataques propiciados por perros de la raza american staffordshire.

Según dijo, entre los más vulnerables se encuentran los niños de 2 a 4 años y entre 9 y 11 años. Dependiendo de la edad, así son las lesiones: en los pequeños las heridas se dan en la cabeza y cuello y en niños más grandes, en las extremidades.

Los médicos recomiendan acudir al hospital si el sangrado persiste por más de 15 minutos de aplicar presión o se piensa que el paciente tiene un hueso roto, daño en los nervios u otra lesión grave. Aconsejan no cubrir la herida con un paño o papel mientras la persona es trasladada a la clínica para evitar la proliferación de gérmenes. Lo mejor es lavar la zona con agua tibia.

Además, si padece de diabetes, enfermedad del hígado, pulmón, cáncer, Sida u otra enfermedad crónica debe ser visto por un especialista.

Cifras globales. De acuerdo con datos de la Caja Costarricense de Seguro Social, 98 personas requirieron hospitalización tras sufrir una agresión por un perro en alguno de los centros médicos del país durante el 2014.

Por su parte, el Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) registró un total de 2.508 denuncias por ataques caninos en el 2014, de las cuales la mayoría (1.200) se reportaron en el Área Metropolitana. Entre enero y febrero de este año hubo 343 denuncias.

La coordinadora del Programa de Bienestar Animal del Senasa, Laura Loaiza, explicó que la mayoría de denuncias que reciben por mordeduras de perros surgen en casos donde hay problemas de tenencia responsable, es decir personas que tienen a sus perros amarrados o abandonados.

Estas condiciones generan comportamientos de estrés en los animales que pueden desencadenar en reacciones violentas.

Según Loaiza, también se dan casos por animales que nunca han sido castrados y presentan comportamientos de territorialidad que no han sido controlados.

La experta recordó que la responsabilidad de los dueños es siempre sacarlos a pasear con correa y usar bozal en los casos que lo ameriten, sin importar el lugar o la raza del can.

Una vez que una persona interpone una denuncia ante el Senasa, los expertos realizan una evaluación del lugar y se verifican las condiciones en las que vive el animal. Si es necesario se interpone una orden sanitaria para la tenencia responsable y en el caso de que se determine que el perro es agresivo, este es enviado a un centro que se especializa en este tipo de comportamientos. En otras ocasiones se puede emitir una orden de castración.