En la denuncia presentada por la jefa del servicio de cardiología, la especialista dijo que por el cierre de quirófanos se asignó la sala para hacer cateterismos para realizar otros procedimientos

Por: Patricia Recio 15 abril, 2015

Las fallas en el sistema eléctrico que obligaron a mantener cerrados los 17 quirófanos del Hospital México durante casi cinco meses, agravaron los problemas para atender a los pacientes del servicio de Cardiología, específicamente quienes requerían cateterismos.

Este miércoles, la jefa de ese servicio, Sofía Bogantes, denunció que la falta de cateterismos en ese centro médico provocó la muerte de 141 pacientes que esperaban por el procedimiento, el cual pconsiste en revisar las arterías coronarias para diagnosticar y tratar obstrucciones que provocan los infartos.

En su denuncia, Bogantes dijo que tras el cierre de los quirófanos, el Hospital decidió asignar la sala donde se realizan los cateterismos para realizar otros procedimientos.

Según datos suministrados por la Caja Costarricense de Seguro Social en febrero de este año, 464 pacientes se encontraban en lista de espera de una cirugía cardíaca y broncopulmonar.

Sin embargo, el centro médico se vio obligado a suspender, reprogramar o distribuir cerca de 50 procedimientos diarios. El Hospital no brindó los datos al abrir nuevamente las salas, del total de cirugías que se dejaron de realizar. Las salas de operación fueron rehabilitadas en noviembre.

La remodelación de los nueve quirófanos provisionales del Hospital México estaría lista el 15 de noviembre
La remodelación de los nueve quirófanos provisionales del Hospital México estaría lista el 15 de noviembre

Crisis en radioterapia. el cierre de los quirófanos, no ha sido la única crisis grave que ha debido enfrentar el centro médico en los últimos años.

En agosto de 2011, la Caja intervino el servicio de Radioterapia de ese hospital, luego de que una investigación de La Nación revelara que las constantes averías en los aceleradores lineales de la CCSS, atrasaban la atención a cientos de pacientes de cáncer y obligaban a contratar el servicio a sobreprecio del Centro Médico de Radioterapia Irazú (privado). Entre el 2003 y 2010 la CCSS pagó a esa empresa $10 millones.

En ese momento, La Nación también reveló que el jefe del Servicio de Radioterapia del México, trabajaba simultáneamente para la clínica.

La intervención de la Caja a dicho servicio se mantuvo durante casi dos años. Tras las intervención, se disminuyó la lista de espera para tratamientos contra el cáncer en un 71%; se cambió un acelerador lineal que fallaba constantemente y se instauraron nuevos horarios de atención.