Anciana, su hija y un guarda estuvieron atrapados durante varios minutos

Por: Ángela Ávalos 27 septiembre, 2014

Cecilia Gamboa (izq.) y su hija Patricia Benedictis en su casa, en Guadalupe de Goicoechea. Abajo, se muestran los daños causados en la estructura por la explosión. | EYLEEN VARGAS Y UNIÓN MÉDICA PARA LN
Cecilia Gamboa (izq.) y su hija Patricia Benedictis en su casa, en Guadalupe de Goicoechea. Abajo, se muestran los daños causados en la estructura por la explosión. | EYLEEN VARGAS Y UNIÓN MÉDICA PARA LN

A las tres de la tarde de ayer, Cecilia Gamboa Araya, de 79 años, seguía temblando del susto.

Siete horas antes, ella (que viaja en silla de ruedas), su hija Patricia Benedictis y un guarda de seguridad, sufrieron el susto de sus vidas al explotar el motor del ascensor que los llevaba al segundo piso de la sede del Ebáis, en Guadalupe de Goicoechea.

Los tres quedaron atrapados varios minutos, entre el primer y el segundo piso, mientras el aparato vibraba como si se tratara de un terremoto. Encima de ellos, estallaron los vidrios del techo y de la puerta.

Según la denuncia que planteó la Unión Médica, a pocas horas de la emergencia –registrada alrededor de las 8 a. m. de este viernes–, la causa fue la explosión del motor. Aparentemente, el dispositivo no tuvo suficiente fuerza para subir con las tres personas.

Ninguna de ellas tuvo lesiones de consideración. El guarda solo se cortó la mano con uno de los vidrios y Cecilia sufrió un pequeño golpe en su pierna izquierda, al salir del aparato. Eso sí, lo que no pasa es el enorme susto.

El estallido de ese motor fue el punto culminante de varios desperfectos en el aparato, según el sindicato médico.

El abogado Rolando Mora, de esa agrupación, denunció que este edificio carece de las condiciones para ser sede de un Ebáis.

Mora aseguró, a través de un comunicado de prensa, que el ascensor es improvisado. El jurista explicó que este entró en funcionamiento el jueves de la semana pasada, sin tener las condiciones.

“Se trata de un edificio anexo, que se alquiló para sacar los Ebáis de la Clínica Jiménez Núñez. El edificio no cumple con la ley 7.600 (para personas con discapacidad), por lo que recibieron un permiso provisional por parte del Ministerio de Salud”, agregó el abogado.

El director de la Clínica Jiménez Núñez, en Goicoechea, Pedro González Morales, aseguró que pedirán a la empresa a cargo del aparato un informe sobre lo que sucedió.

“Aún desconocemos qué pasó. El ascensor fue adquirido hace dos meses y el funcionamiento ha sido el correcto. No se había dado una situación como esta”, dijo González.

Imagen sin titulo - GN
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De terror. En medio de la emergencia, las mujeres escucharon todo lo contrario: que el susto que pasaron ayer ya se ha repetido antes.

“Una secretaria nos dijo que esta no era la primera vez que sucedía algo así”, relató Patricia, quien la tarde de ayer tampoco se había repuesto de la impresión.

Doña Cecilia es diabética e hipertensa. Tiene dificultades para caminar, por lo que entró al lugar en su silla de ruedas.

Los cinco minutos que pasaron adentro se les hicieron eternos a madre e hija. Sacarlas no fue sencillo porque el ascensor quedó varado entre dos pisos. Fue durante el rescate cuando Cecilia se golpeó una de las piernas.

“Se oía como si se quebrara algo por dentro y la puerta de vidrio se reventó. Hoy volvimos a nacer”, relató la señora. A las 3 p. m., no había comido. Soportaba, además, un ligero dolor de cabeza por el susto de la mañana. Colaboró Iván Fernández