28 noviembre, 2016

Las casas de un 90% de los trabajadores del hospital de Upala sufrieron daños por las inundaciones, y 8 de los 16 los funcionarios del Ministerio de Salud en ese cantón perdieron sus viviendas tras el paso del huracán Otto.

Médicos, enfermeras e inspectores de salud, que deberían estar dando soporte a los damnificados, se sumaron a las cifras de personas afectadas por la emergencia de la semana pasada.

La presidenta ejecutiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), María del Rocío Sáenz Madrigal, confirmó que casi todos los funcionarios centro médico upaleño reportaron daños en sus casas debido a las cabezas de agua que desolaron el centro de la ciudad y distritos circunvecinos.

Ese centro de salud tiene 348 trabajadores.

Estas son tomas aéreas de la afectación del huracán Otto en San Isidro y San Antonio de Yolillal, en el Norte de Upala.
Estas son tomas aéreas de la afectación del huracán Otto en San Isidro y San Antonio de Yolillal, en el Norte de Upala.

Un total de 17 personas no han podido presentarse a trabajar, y otros lo están haciendo algunas horas, pues la prioridad es resolver su situación particular.

Por esta razón, la Caja tuvo que reforzar los equipos con trabajadores del Hospital San Carlos y de varios centros de salud de Guanacaste.

La viceministra de Salud, María Esther Anchía, confirmó que la mitad de los empleados del Área Rectora de Upala perdieron sus viviendas. Además, el edificio quedó totalmente destruido por las crecidas.

El Ministerio también se ha visto obligado a reponer el faltante de ese personal con funcionarios de otras regiones del país, para frenar la aparición de brotes de enfermedades.