Por: Irene Rodríguez 13 abril, 2014

Usted lo sospechaba, pero no tenía pruebas. Su compañero de colegio, o su hermano, o un amigo del barrio actuaba diferente.

Hoy comprobó que es cierto, y está consumiendo marihuana; no sabe si también utilice otras drogas. Esa persona es menor de edad y desconoce el daño que esto pueda causarle.

¿Cómo proceder? Para los especialistas en adicciones, lo peor que puede hacer un joven es encubrir lo que hace su amigo o familiar. Debe hablar.

“Hay secretos que no se guardan. Las drogas son uno de ellos. Sobre todo cuando es un adolescente cuyo cerebro todavía está inmaduro y, por tanto, todavía es más fácil generar no solo adicciones sino daños cerebrales”, explicó Alberto Morales, director de la Clínica del Adolescente del Hospital Nacional de Niños.

Si un menor se entera de que otro está consumiendo marihuana, se lo debe contar a sus padres, a un profesor o a un orientador. | JORGE CASTILLO
Si un menor se entera de que otro está consumiendo marihuana, se lo debe contar a sus padres, a un profesor o a un orientador. | JORGE CASTILLO

Paula Picado, psicóloga del Centro de Adolescentes del Instituto de Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA), confirmó la apreciación de Morales. Destacó que quien descubre esto debe hablar con un adulto responsable:

“Tal vez para un amigo o hermano encarar directamente al joven no es lo más indicado, pero sí pueden hablar con los padres, o con un orientador o profesor del colegio”, argumentó Picado.

“Es importante que si se habla con el muchacho no debe juzgársele ni etiquetarlo ni esteriotiparlo. Se le debe explicar que acudirán a ayuda profesional para apoyarlo en su problema”, agregó.

En riesgo. ¿Hay un perfil determinado de adolescentes que puedan caer fácilmente en el consumo constante de la marihuana?

Para Picado, no se trata de un perfil como tal, pero sí hay factores de riesgo que hacen que los jóvenes sean más propensos.

La profesional destacó que, dentro de estos factores, se hallan el poco apoyo en el hogar, la baja autoestima, la dificultad para el estudio, no tener un proyecto de vida, no participar en grupos deportivos artísticos y poseer baja tolerancia a la frustración.

“En general, también son jóvenes a quienes no se les enseña que las metas son flexibles y que pueden postergarse o cambiarse si las cosas no salen bien; entonces, les cuesta buscar opciones”, manifestó Picado.