16 julio, 2014

La Comisión de Asuntos Sociales de la Asamblea Legislativa aprobó ayer para discusión un nuevo texto sustitutivo que legaliza la técnica de fecundación in vitro en el país, tanto dentro como fuera del matrimonio.

Con ello, dio marcha atrás a la iniciativa anterior, que excluía a las mujeres solteras de la posibilidad de someterse a dicha técnica.

El texto sustitutivo contó con el apoyo de los legisladores de los partidos Acción Ciudadana (PAC), Unidad Social Cristiana (PUSC), Liberación Nacional (PLN) y Frente Amplio. El único que se opuso fue el diputado de Alianza Demócrata Cristiana, Mario Redondo.

Esta iniciativa fue presentada por 20 diputados del anterior Congreso, en cuenta la socialcristiana, Gloria Bejarano, y María Eugenia Venegas, del PAC. Lo que hicieron los actuales legisladores fue retomar el proyecto.

En el año 2000, la Sala Constitucional señaló que, para poder aplicar la fertilización in vitro (FIV) en el país, hacía falta una ley. | ARCHIVO LN
En el año 2000, la Sala Constitucional señaló que, para poder aplicar la fertilización in vitro (FIV) en el país, hacía falta una ley. | ARCHIVO LN

De acuerdo con la presidenta de la comisión, la oficialista Emilia Molina, el proyecto no solo legaliza la técnica y establece que la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) debe brindar el servicio, sino que también sanciona a quienes “manipulan inadecuadamente” embriones humanos.

“No es el primer proyecto que hubiésemos querido aprobar, pero es en el cual hay más consenso”, manifestó Molina.

Sin embargo, reconoció que el proyecto todavía no se puede conocer en el seno del plenario porque primero se deben conocer 772 mociones que había presentado el exdiputado Carlos Avendaño, del Partido Restauración Nacional.

En contra. Por su parte, Redondo aseguró que tratará de convencer a los diputados “respetuosos del derecho a la vida” para no que no aprueben la iniciativa.

El diputado cartaginés cuestiona que no se sancione en el proyecto a quien deseche “embriones humanos no viables”.

“El texto sustitutivo cae en excesos importantes y peligrosos. Atenta contra la vida humana; es una atrocidad. No se puede permitir que sea una persona, y no Dios, quien decida cuándo desechar un embrión después de establecer si es viable o no”, expresó Redondo.