Se atenderá población vulnerable de Dota, Talamanca, Cartago, La Cruz y San Ramón

Por: Sofía Chinchilla C. 11 septiembre, 2016
Una investigación de la UCR determinó que los mismos habitantes de Dota consideran que la ubicación del pueblo es un factor de riesgo.
Una investigación de la UCR determinó que los mismos habitantes de Dota consideran que la ubicación del pueblo es un factor de riesgo.

Una corona de montañas en la zona de Los Santos resguarda un pueblo silencioso y tranquilo, donde hay una herida abierta que sus habitantes intentan sanar.

Dota es el cantón del país con la mayor tasa de intentos de suicidio: en el 2015, en una población de 7.000 personas, 15 trataron de quitarse la vida, según los registros del Ministerio de Salud.

Las pocas oportunidades de estudio, trabajo y recreación; los estereotipos de género, la violencia intrafamiliar y la geografía son factores de riesgo, según concluyó una investigación que realizó la Universidad de Costa Rica (UCR), a finales de 2013.

“En el pueblo lo que se ven son montañas. A alguien externo le parecerá bonito y saludable; a quienes viven ahí les da una sensación de encierro”, explicó la investigadora Adriana Maroto.

En Dota se instauró uno de los cinco programas regionales de prevención del suicidio, enfocados en promover la salud mental e involucrar a la comunidad, con actividades que van desde jornadas de juegos tradicionales en el parque hasta grupos de apoyo para familiares de quienes pusieron fin a sus vidas.

En la Red, como le llaman, participan instituciones y también vecinos del cantón. Entre ellos están Jorge Roldán, médico; Dora Fallas, psicóloga; y Ana María Zúñiga, orientadora del Colegio Técnico Profesional Agropecuario.

Las otras cuatro iniciativas están en Talamanca (Limón), Cartago, La Cruz (Guanacaste) y San Ramón (Alajuela).

Allan Rímola, jefe de la Secretaría Técnica de Salud Mental del Ministerio de Salud, explicó que esas zonas fueron seleccionadas por el número de casos de autoeliminación que registran.

No obstante, no necesariamente tales cantones figuran entre los diez de mayor incidencia según tasas por cada 100.000 habitantes. Solo Dota y Talamanca figuran en esa lista.

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El parque de la comunidad es uno de los pocos espacios que los jóvenes cuentan para recrearse, aseguran los vecinos de Dota. Uno de los objetivos de la Red de Prevención del Suicidio es generar más espacios para el esparcimiento. Foto: Rafael Pacheco.

Cada programa se enfocará en la población más vulnerable.

En La Cruz, por ejemplo, las actividades se dirigen a los adultos, mientras que en Talamanca se inició con un diagnóstico en los colegios, debido a que los jóvenes son los más propensos.

“En este momento se está trabajando con profesores y estudiantes, la idea es que después también se pueda incluir en las capacitaciones a los padres de familia”, explicó Rímola.

El año pasado, en todo el país se intentaron suicidar 1.408 personas y otras 296 murieron por esa causa. Entre enero y agosto del 2016, la cuenta de los suicidios cerró en 197, según estadísticas del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

Las cifras de los últimos años
Las cifras de los últimos años

Más esfuerzos. Para hacer un abordaje diferente del tema, en julio comenzaron a implementarse los Equipos Interdisciplinarios de Salud Mental (EI-SAM), conformados por un médico general, un trabajador social, un enfermero, un psicólogo y un técnico en redes médicas.

De acuerdo con Rímola, la idea es que las personas que presentan tendencias suicidas sean atendidas por equipos integrales, en vez de atravesar etapas aisladas en su tratamiento.

Actualmente solo están activos los equipos de Desamparados y Limón, pero Salud estima que para el 2018 estarán operando los 21 que se planean.

Mientras tanto, la acometida contra las ideas suicidas también se dirige hacia las aulas. El Ministerio de Educación Pública (MEP) trabaja en un manual de actuación para la prevención y abordaje del suicidio.

“Se vio la necesidad de facilitar estrategias a los docentes para que puedan detectar cuando un menor está en riesgo, y que acudan a los entes competentes”, explicó Kerly León, directora de la Contraloría de Derechos Estudiantiles del MEP.

Otros recursos servirán de apoyo para la concientización de los alumnos. Uno de ellos será el cortometraje El Color Rojo , alusivo al suicidio adolescente y elaborado por estudiantes de la Comunicación Colectiva de la UCR.

Raquel Hernández, productora del corto, comentó que la producción fue cedida al Ministerio de Salud, como insumo del plan de promoción de la salud mental en los colegios públicos del país.

Otras iniciativas surgen desde los gremios. El Colegio de Psicólogos ofrece a sus afiliados mayor capacitación para detectar y tratar ideas de suicidio.

“Se busca desarrollar estrategias para atender casos, siempre con un enfoque a la prevención”, dijo Ana Lucrecia Chinchilla, encargada de capacitaciones.

Más llamadas de ayuda llegan hasta el 9-1-1

“La parte de mantener en línea al usuario y convencerlo de aceptar la ayuda, eso se sale de todo protocolo”.

Con esas palabras, Johnny Torres explica el reto que significa dar “primeros auxilios psicológicos”, desde el 9-1-1, a alguien que podría poner fin a su vida justo en ese momento.

Algunos solamente lo hacen para informar a las autoridades, pero otros buscan encontrar en el operador un apoyo que les ayude a salvarse.

Según las estadísticas de emergencias, cada vez entran más llamadas en la categoría de “amenaza de suicidio”.

Durante el cuarto trimestre del 2015, se recibieron en promedio 298 llamadas por mes. En este trimestre, tal cifra ascendió a 405 llamadas mensuales.

La mayoría se hacen desde San José (41%), Alajuela (17%) y Cartago (12%).

El aumento en más de 100 alertas durante un periodo tan corto preocupa a la entidad.

“Eso refleja el estado de la salud de la población, que también afecta nuestros índices y la salud mental de nuestros propios operadores”, manifestó Guiselle Mejía, directora del Sistema de Emergencias.

Ella, no obstante, destacó el hecho de que el aumento de llamadas con amenazas suicidas también podría significar que la población está cada vez más anuente a buscar ayuda.

Para Torres, quien es cruzrojista y tiene 16 años de experiencia como operador en el 9-1-1, esa es la tendencia.

“La mayoría de las llamadas van orientadas a la búsqueda de ayuda. Sí se ha dado que mientras un operador está atendiendo, la persona se quita la vida, pero normalmente los compañeros logran mantener la llamada mientras llega la ayuda, que puede ser la Cruz Roja o la Fuerza Pública”, dijo Torres.

Con el objetivo de que los cerca de 100 operadores del 9-1-1 puedan atender mejor las llamadas de este tipo, el Sistema de Emergencias y el Ministerio de Salud les brindaron capacitación entre mayo y julio de este año .

Allan Rímola, jefe de la Secretaría Técnica de Salud Mental del Ministerio, explicó que también se dio atención a quienes se encontraban afectados por algún caso que les hubiera correspondido atender.

Torres considera que los nuevos conocimientos, junto a la experiencia que se cultiva con los años, capacitarán a los operadores para dar un mejor servicio, cuya finalidad es salvar vidas.