Caja trabaja en una propuesta de cambio de todo el modelo de atención de salud

Por: Ángela Ávalos 2 octubre, 2015
Noé Cisneros Leal, de 73 años (arriba), cuando era atendido en mayo pasado por Heidy Cordero, en el Ebáis de Hatillo, donde usan varios módulos del expediente electrónico. | ALBERT MARÍN/ ARCHIVO
Noé Cisneros Leal, de 73 años (arriba), cuando era atendido en mayo pasado por Heidy Cordero, en el Ebáis de Hatillo, donde usan varios módulos del expediente electrónico. | ALBERT MARÍN/ ARCHIVO

Un doctor de los Equipos Básicos de Atención Integral en Salud (Ebáis) de Liberia, Guanacaste, revisó al paciente. Temeroso de que la lesión fuera maligna, inició una “consulta virtual” con otros colegas.

La foto que envió se propagó por el WhatsApp de varios médicos: una lesión sospechosa de cáncer de piel comenzó a ser valorada sin necesidad de consultorios, citas y referencias.

Se confirmó el tumor de piel, y el paciente fue referido de manera inmediata a un hospital nacional, en San José, donde recibió tratamiento.

El caso es real. Sirve como ejemplo de una de las acciones que se quieren desarrollar en los Ebáis para agilizar la atención con apoyo de varias herramientas, entre ellas, las nuevas tecnologías y las redes sociales.

La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) pretende inyectar rapidez y eficacia a la atención de la gente desde el primer nivel, integrado por 1.039 Ebáis, 725 puestos de visita periódica y 104 áreas de salud.

Lo que quiere la Caja no es una tarea sencilla. Para lograrlo, la institución debe cambiar el actual modelo de atención porque no funciona con la celeridad y eficacia requeridas.

“El sistema está congestionado, agobiado. Prácticamente, no responde a las expectativas; rebalsó”, describe el presidente del Colegio de Médicos, Alexis Castillo.

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Estructura. El actual modelo de atención en salud está formado por tres niveles. Su base son los Ebáis. Los otros niveles los componen los hospitales regionales y periféricos (segundo nivel), y luego los nacionales o especializados (tercer nivel, el más complejo y costoso).

Originalmente, el vecino de Liberia con cáncer de piel tendría que haber pasado por cada uno de esos escalones hasta llegar al dermatólogo en San José.

El viacrucis se iniciaba con una referencia al segundo nivel para que fuera visto por un especialista en el hospital regional Enrique Baltodano, de Liberia.

Una vez ahí, tuvo que ser referido, otra vez, al dermatólogo del Hospital México. De la sospecha de cáncer al diagnóstico final y el tratamiento, pudieron haber pasado varios meses.

Para la mayoría de asegurados, la atención se traduce en referencias y contrarreferencias, de un nivel a otro.

Estas citas las tienen que sacar los propios pacientes, quienes están obligados a darles seguimiento pues en muchos centros los devuelven para la casa con la temida instrucción: “Esté llamando para ver si hay campo”.

En este ir y venir entre Ebáis, áreas de salud y hospitales, el asegurado se pierde.

Bien lo mencionó la defensora de los Habitantes, Montserrat Solano , en entrevista con La Nación : “La Caja de Seguro Social perdió su norte y su capacidad de gestión y prioriza un pedazo de plástico (el carné) por encima del derecho del acceso a la salud”.

Así funciona el modelo actual, que surge de la reforma al sector salud de los años noventa, un proceso que no concluyó por diversas razones . Su desarrollo quedó incluso, lo cual explica parte de los problemas que sufren los asegurados hoy .

Las listas de espera, que solo en cirugía superan las 80.000 personas, con tiempos de espera mayores a tres meses, prueban que el actual sistema está haciendo aguas.

Los larguísimos tiempos de espera, que acumulan años en algunos casos críticos, también son un ejemplo de que el modelo debe cambiar.

Y la CCSS lo sabe. Hace más de un año, un equipo técnico inició la elaboración de una propuesta para un nuevo modelo de atención que esté enfocado en acercar la oferta de servicios a las necesidades reales de la gente.

Según la jerarca de la Caja, María del Rocío Sáenz, la propuesta reconoce el peso de las enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, obesidad), y del declive en los servicios de salud.

Sáenz también admite que una mejora solo es posible si se incorpora el uso de tecnología. Esto pasa por desarrollar el expediente digital en todos los servicios y niveles; proyecto que arrastra un retraso de casi dos décadas.

El documento final será conocido por la Junta Directiva de la institución en dos semanas.

Sáenz explicó que la intención es reforzar la atención desde el primer nivel, expandiendo los servicios ambulatorios y de diagnóstico en hospitales regionales y periféricos (como el de Puntarenas o el de Osa), para aflojar los cuellos de botella en hospitales nacionales (México, San Juan y Calderón Guardia).

Algunas cosas ya se han hecho, entre ellas, la extensión de la la cirugía ambulatoria (no requiere internamiento) en los Centros de Atención Integral en Salud (CAIS) de Puriscal y Desamparados para desahogar las listas en hospitales josefinos.

Las visitas casa por casa, en manos de los Ebáis, volverán a tener un papel protagónico , pues se pretende, indicó Sáenz, fortalecer el vínculo con la comunidad.

Rocío Sánchez, del equipo técnico, manifestó que se está afinando la coordinación entre niveles para garantizar la comunicación y optimizar los recursos. Lo anterior es medular porque, sin coordinación, de poco valen las buenas intenciones.