Por: Ángela Ávalos 19 octubre, 2014

A Valentina Castellanos Quesada, de cuatro meses, la operaron el 16 de octubre. Su mamá, Katherine Quesada, contó que ella nació con un problema cardíaco llamado ductus arterioso persistente. | GABRIELA TELLEZ.
A Valentina Castellanos Quesada, de cuatro meses, la operaron el 16 de octubre. Su mamá, Katherine Quesada, contó que ella nació con un problema cardíaco llamado ductus arterioso persistente. | GABRIELA TELLEZ.

El primogénito de Kimberly Matarrita Ávila y Christian Alpízar Vargas se recuperaba ayer sábado de una cirugía en el corazón, en su casa de San Roque de Grecia.

Se llama Mathew Alpízar Matarrita y tiene ocho meses. Apenas el pasado 16 de octubre salió del Hospital Nacional de Niños (HNN), donde le corrigieron una malformación congénita cardíaca llamada atresia tricuspídea.

Mathew ahora está bien. Respira mucho mejor y sus papás ya no se asustan cuando lo oyen llorar. Meses antes de la operación, el sollozo de Mathew le desencadenaba al pequeño dificultades respiratorias que lo ponían azul (cianótico).

Hasta hace poco, este bebé de Grecia era un nombre más en la lista de espera del HNN de pacientes quirúrgicos con malformaciones congénitas.

Esta semana se convirtió en uno de los seis menores operados por cirujanos cardiovasculares de ese centro médico.

Matarrita y su esposo atestiguaron los difíciles momentos que se vivieron en la Unidad Cardíaca .

Ella contó que, en un momento del proceso antes de la intervención, algunas personas le aconsejaron recoger dinero para operar a su chiquito en otro lugar.

“Fue muy tenso saber que había un problema interno. Yo les dije que tenían que ver que estaban tratando con vidas: el corazón no es un reloj, es una bomba de tiempo. Me alegro de que todo se esté solucionando porque aquí lo más importante son los niños”, recalcó.

“Todavía nos falta otra operación, pero tengo la fe de que lo que viene será mejor”, agregó.

Todo bien. Valentina Castellanos Quesada, de cuatro meses, reposaba el viernes en una camita del servicio de Cirugía, en el cuarto piso del Hospital de Niños; 24 horas antes, estaba en el quirófano.

Probablemente, hoy domingo ya se está recuperando en su casa, en La Carpio, San José.

Su mamá, Katherine Quesada Tenorio, contó que a la bebé le corrigieron un problema llamado ductus arterioso persistente. Esta malformación le causaba a Valentina problemas al respirar.

Antes de que la operaran, la niña tenía bajo peso y lloraba casi todo el día. De noche, no lograba conciliar el sueño.

Cuando a Castellanos le dieron el diagnóstico, dice que se le vino el mundo encima. “Uno se imagina de todo cuando le hablan de problemas en el corazón”.

Poco sabía esta madre, técnica en salud, de lo que sucedía en la Unidad Cardíaca. De lo que sí dejó constancia es que a su bebé la han tratado con esmero: “La atención ha sido excelente. Parece que uno estuviera pagando”.

En un mes, Valentina tendrá su primera cita de control en Cardiología. Para entonces, su mamá espera que la pequeña disfrute de la vida con toda normalidad.