En todo el país, CCSS da tratamiento a 42 enfermos con terapia dada por OMS

Por: Ángela Ávalos 1 junio, 2014

Las jornadas de detección de cáncer de piel, como esta, ayudan a dar con otros males como la lepra . (Foto con fin ilustrativo). | ARCHIVO/WANDA ARAYA
Las jornadas de detección de cáncer de piel, como esta, ayudan a dar con otros males como la lepra . (Foto con fin ilustrativo). | ARCHIVO/WANDA ARAYA

“Cuando me dijeron que lo que tenía era lepra, no lo podía creer. Pensé que me estaban bromeando, pues yo sabía que esa enfermedad aparecía en las personas de tiempos bíblicos y que se les caían los pedazos del cuerpo. Me deprimí”.

El relato de este paciente, con la enfermedad de Hansen, se hizo garantizándole absoluta confidencialidad.

Aún en estos tiempos, la lepra sigue siendo un estigma para quien la padece, a pesar de que ya es considerada una enfermedad curable.

Este hombre es uno de los cuatro enfermos de lepra detectados y tratados por la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), en Osa de Puntarenas.

Según información de esa área de salud, el primer caso se diagnosticó hace dos años en un hombre. A la fecha, dos mujeres y dos varones -todos en edad adulta- reciben tratamiento en esa zona del país.

La lepra es una enfermedad de la piel, producida por un bacilo de lento desarrollo, llamado el Mycobacterium leprae.

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU., la lepra tiene dos formas comunes: la tuberculoide y la lepromatosa. Ambas ocasionan úlceras en la piel, aunque la segunda es la más grave, porque produce grandes protuberancias e hinchazones.

Según datos del Ministerio de Salud, entre 1995 y el 2011, se registraron 96 enfermos con este padecimiento.

Al día de hoy, la Caja mantiene con tratamiento a 42 personas en todo el país.

“El tratamiento es donación de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La CCSS no gasta dinero en estos tratamientos”, comentó la epidemióloga de esa institución, Maritza Morera Sigler.

“Dependiendo del tipo de Hansen, el tratamiento puede durar de 24 meses a seis meses. Son blísteres específicos para cada tipo de lepra y si es adulto o niño. Los blísteres contienen el tratamiento estándar requerido para tratar la enfermedad”, explicó Morera.

Según dijo, se trata de un tratamiento especial denominado poliquimioterapia, el cual está conformado por tres clases de fármacos: la rifampicina, clofazimina y DDS (diaminodifenil sulfona). Este tratamiento puede tener un costo anual de $7.000 por paciente, informó el Área de Salud de Osa.

En Osa. De los cuatro casos detectados en este cantón puntarenense, tres han evolucionado muy bien. El último diagnosticado está en tratamiento. Todos los pacientes se encuentran en sus casas.

Supervisión. Los técnicos de la CCSS los visitan en el domicilio diariamente, pues cada medicina se les tiene que dar bajo lo que los especialistas llaman “vigilancia estrictamente supervisada”.

Uno de los pacientes tratados hasta pensó en construir un cuarto solo para él y encerrarse ante el temor por la reacción que otros pudieran tener por su enfermedad.

“Los médicos me explicaron que esta enfermedad es curable y que no tenía que aislarme de mi familia. Eso me tranquilizó”, contó.

Su religiosidad y fe en Dios es lo que lo han mantenido de pie, desde que le dieron el diagnóstico.

“Ya mi vida no es como antes, cambió totalmente. Creo que la soledad es lo que me ha hecho más daño, aunque me encuentro muy bien, solo en pensar que tengo esa enfermedad me da tristeza”, manifestó la paciente.

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