Enredo entre instituciones y empresas de cable paralizó durante meses las labores del puente que debió inaugurarse en enero

Por: Juan Fernando Lara 20 julio
Por ahora, los trabajadores trabajan en las rampas laterales. Para instalar la viga principal debe retirarse el tendido de las empresas cableras.
Por ahora, los trabajadores trabajan en las rampas laterales. Para instalar la viga principal debe retirarse el tendido de las empresas cableras.

San José.

Ya concluido el traslado de servicios públicos sobre el derecho de vía, el puente peatonal en la antigua Galera (Curridabat) estaría listo el otro mes, según anunció la tarde de este jueves Consejo de Seguridad Vial (Cosevi).

La obra iniciada en setiembre del año pasado debió inaugurarse en enero del 2017, pero todo se retrasó por meses debido a un cruce de acusaciones entre entidades públicas y privadas.

El Cosevi acusó a empresas de servicios de televisión por cable por tener líneas en la zona de trabajos. Estas empresas, a su vez, culparon a la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) por la falta de un ducto para lanzar el cableado y así, la lista de recriminaciones paralizó el proyecto.

La constructora promociona con una manta que retomaron las obras en el puente, después de múltiples atrasos.
La constructora promociona con una manta que retomaron las obras en el puente, después de múltiples atrasos.

Los atrasos también contribuyeron a generar más presas vehiculares en la zona, mientras los conductores escucharon de los voceros del Cosevi que la obra estaría lista en mayo, luego en julio y ahora en agosto.

Se supone que ahora el puente sí estará listo, porque la estructura de 49 metros ya cuenta con las vigas donde se asentará la pasarela peatonal.

Sobre estas vigas se chorreará una superficie de 12 centímetros en concreto que servirá de superficie para los usuarios. Las barandas laterales ya se están construyendo en una fábrica, informó el Cosevi.

Adrián Rojas, director técnico del proyecto, aclaró que el puente ha sufrido muchas suspensiones, pero nunca relacionadas propiamente con la empresa constructora o el Consejo de Seguridad Vial, que financia la obra.

En el comunicado, Rojas enfatizó en que el Consejo coordinó "adecuadamente" este proyecto, año y medio antes de dar la orden de inicio. Alegó que hubo reuniones con la CNFL y que incluso se le depositaron más de ¢70 millones para financiar los trabajos de traslado, pero "lamentablemente no los hicieron en el momento oportuno, lo que obligó a la suspensión de obras", agregó el ingeniero.

Este puente, valorado en ¢272 millones, será en concreto y proveerá condiciones que permitan acceso universal, es decir, para que personas en sillas de ruedas o con algún tipo de dificultad para moverse puedan usarlo, contrario a lo que ocurre con las viejas estructuras con gradas.

La obra completa incluye la construcción de una bahía para autobuses.