En el 2013, el mandatario le pidió la renuncia a candidatura a diputado pero, durante su mandato, lo convirtió en uno de sus hombres de confianza

Por: Gerardo Ruiz R. 2 septiembre
El 25 de julio del 2014 marcó el reencuentro público entre Luis Guillermo Solís y Víctor Morales Zapata, durante las celebraciones de la Anexión de Nicoya. Pese a los desencuentro de la campaña pasada el diputado nunca dejó de ser uno de los hombres de confianza del presidente.
El 25 de julio del 2014 marcó el reencuentro público entre Luis Guillermo Solís y Víctor Morales Zapata, durante las celebraciones de la Anexión de Nicoya. Pese a los desencuentro de la campaña pasada el diputado nunca dejó de ser uno de los hombres de confianza del presidente.

San José

Este viernes, Luis Guillermo Solís declinó exigir la renuncia al diputado Víctor Hugo Morales Zapata, del PAC, cuando la prensa le consultó si lo haría luego de destaparse sus vínculos con el empresario cementero Juan Carlos Bolaños, investigado por un crédito de $20 millones que obtuvo en el Banco de Costa Rica (BCR) para traer esa materia prima desde China.

Pero este 1.° de setiembre no fue la primera ocasión en que Solís camina con pies de plomo con las polémicas actuaciones de Morales Zapata. Y no es la primera vez que el legislador sortea los cuestionamientos para seguir en la política

Hace exactamente cuatro años, en plena campaña política, la Asamblea Nacional del PAC cuestionó la postulación de Morales por sus actuaciones mientras fue dirigente del sector cooperativo. Las dudas salieron en el preciso momento en que Solís, ya elegido como candidato presidencial, lo proponía como aspirante a diputado por el tercer lugar de la provincia de San José.

Luis Guillermo Solís (de saco azul) y Víctor Morales Zapata (izq.) cuentan con una larga amistad que antecede el tiempo en que ambos ingresaron a la política. La gráfica corresponde a la campaña política pasada, cuando Solís impulsó como candidato a diputado a Zapata, pese a los cuestionamientos de la Asamblea Nacional del PAC. En medio de ambos aparece el exministro de la Presidencia, Melvin Jiménez y de espaldas una persona sin identificar.
Luis Guillermo Solís (de saco azul) y Víctor Morales Zapata (izq.) cuentan con una larga amistad que antecede el tiempo en que ambos ingresaron a la política. La gráfica corresponde a la campaña política pasada, cuando Solís impulsó como candidato a diputado a Zapata, pese a los cuestionamientos de la Asamblea Nacional del PAC. En medio de ambos aparece el exministro de la Presidencia, Melvin Jiménez y de espaldas una persona sin identificar.

Bajo el paraguas del candidato presidencial, Morales sorteó la tormenta y continuó en la papeleta para enfrentar una nueva denuncia apenas tres meses después.

A finales de ese año, más nubarrones aparecieron sobre las ansias del cooperativista. En esa ocasión por haberle ocultado al PAC que enfrentó una demanda penal que se resolvió por la vía de la conciliación, en 1994, por los supuestos delitos de peculado y falsificación de documento en torno a un préstamo del Comité de Crédito del Fondo Nacional de Autogestión.

Entonces, el 31 de diciembre, Solís le exigió a su nominado renunciar a la papeleta diputadil, petición que le reiteró dos semanas después, el 12 de enero del 2014, ante la negativa de Morales de dejar la campaña.

Al final, Morales no dejó el puesto de elección popular. El Tribunal Interno de Ética del PAC, entonces, lo suspendió por un año de todos los órganos del partido, incluida la fracción legislativa.

El castigo lo mandó al ostracismo parlamentario. Durante el primer año del presente periodo 2014-2018, Morales estuvo al margen de la bancada del PAC, no así de las principales lides de la política, en las que ha sido torero estelar desde la génesis de la actual administración.

Víctor Morales (der.) y Melvin Jiménez, formaron junto con Mariano Figueres un triunvirato de hombres de confianza alrededor de Luis Guillermo Solís.
Víctor Morales (der.) y Melvin Jiménez, formaron junto con Mariano Figueres un triunvirato de hombres de confianza alrededor de Luis Guillermo Solís.

No obstante, Morales fue desde el principio del Gobierno el enlace entre Casa Presidencial y la Asamblea Legislativa.

Apenas dos meses después de que Luis Guillermo Solís asumiera la Presidencia de la República, y a pesar de las sanciones del PAC, Víctor Morales reapareció al lado del mandatario durante los actos de celebración de la Anexión del Partido de Nicoya, en el 2014.

En esa ocasión, la crónica de La Nación sobre el hecho se tituló "Reaparece el diputado que le habla al oído al presidente".

Así fue como ocurrió. Juntos, enterraron meses de supuesta tensión y alejamiento por lo ocurrido durante la campaña. Ese 25 de julio solo se cumplía un mes desde que el Tribunal Interno de Ética del PAC acogió un recurso de nulidad de Morales Zapata contra la suspensión de su militancia partidaria.

Al cumplirse el año de la sanción, Morales Zapata volvió a ser públicamente uno de los hombres más cercanos a la Presidencia de Luis Guillermo Solís.

Su presencia en giras se intensificó desde entonces, volvió a aparecer en las fotos junto al presidente y no es extraño verlo en actos de entrega de ayudas estatales al sector cooperativista, entre otros. Sus detractores en ese gremio y el Frente Amplio hasta le atribuyen ser la mano detrás de la intervención del Poder Ejecutivo en el Instituto de Fomento Cooperativo (Infocoop), en marzo de este año, para tomar el control de la entidad con fines político electorales.

Todo eso hasta esta semana, cuando, otra vez, los discursos del presidente de la República volvieron a advertir sobre la necesidad de que Morales, su hombre de confianza, aclare dudas. Que "conteste lo que tiene que ser contestado", y que, de comprobarse las sospechas, habría incurrido en un comportamiento inaceptable que su Gobierno no tolerará, afirmó.

Solís declinó pedirle la renuncia, pese a las solicitudes de la fracción del Partido Acción Ciudadana (PAC) y del candidato presidencial del Partido, Carlos Alvarado.

Al contrario, el gobernante se decantó por decir que le corresponde al propio diputado considerar si debe apartarse o no de la curul después de que el presidente de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), Iván Brenes, revelara que en el 2015 recibió una llamada telefónica de Víctor Morales Zapata.

En esa ocasión el diputado cogió el teléfono para interceder por el empresario Bolaños ante el jerarca de la CNE, para que la institución le agilizara un pago retrasado a una de sus empresas.

Días antes, cuando trascendió que un colaborador de Bolaños había pagado hasta $4.000 para organizarle unas vacaciones, en diciembre del 2015, Morales aseguró no tener ninguna relación con el empresario.

"Si las actuaciones que se han mencionado acerca del diputado Víctor Morales Zapata se demostraran como ciertas, pese a sus desmentidos, estas serían inaceptables desde cualquier punto de vista. Por eso, es esencial para el país que las investigaciones continúen hasta sus últimas consecuencias y que las personas aludidas expliquen en detalle sus actuaciones", se limitó a decir el presidente.