Por: Ronny Rojas 9 mayo, 2014

El Carmen, Puntarenas. Ninguna votó por Luis Guillermo Solís, nunca lo consideraron, ni siquiera porque el ahora presidente estuvo hace dos meses frente a su casa pidiéndoles apoyo.

Todas votaron por Johnny Araya, aunque este ya se había retirado de la contienda. “Fue pura tradición”, dicen al unísono.

Ayer, sin embargo, se juntaron en la estrecha sala de su humilde casa, y, emocionadas, aplaudieron cuando Solís recibió la banda presidencial de manos del presidente legislativo, Henri Mora.

Doña Bertalía Castillo, de 82 años; su hija, Isabel Madrigal, de 58, y su nieta, Yahaira Herrera, de 32, aseguran que Solís “les cae bien” y confían en que puede cambiar la forma como se conducen los asuntos públicos en Costa Rica.

“Tenía que quedar alguno. Aquí no hay odio. Ya todo pasó. Nos parece bueno y le deseamos lo mejor”, expresó doña Bertalía, sonriente.

Con ellas estaba la hija de Yahaira, Anny Serrano, de 9 años, quien completa el círculo de cuatro generaciones de mujeres que vivieron el traspaso de poderes a la distancia, entre bromas y alegría.

Y no les faltan problemas; es que, quizá, les sobra optimismo.

Su pequeña casa de madera casi metida en la calle, en el centro de Puntarenas, es la misma donde ha vivido doña Bertalía desde hace 60 años. La vivienda está consumida y arqueada por el tiempo, pero les sirve para refugiarse a esperar que las cosas cambien. Y aunque no votaron por Solís, durante su visita no perdieron oportunidad de pedirle ayuda para una casa nueva.

“No se preocupen, eso se va a hacer”, cuenta doña Bertalía que les respondió el entonces candidato.

Y ahora están ahí , esperando.

Además, Yahaira, quien es maestra de Español en la escuela Flora Guevara, de El Roble, no recibe su salario desde marzo y ha estado sobreviviendo a punta de préstamos, según contó.

“Yo confío en que este Gobierno pueda solucionar las cosas, porque la situación es terrible”, expresó.

Ayer mismo, la nueva ministra de Educación, Sonia Marta Mora, se sentó con los educadores para tratar de arreglar la situación.

Podría ser que este sea el primer problema que el Gobierno de Solís le solucione a esta familia que no lo apoyó con el voto.