Por: Aarón Sequeira 13 octubre, 2014

Los bocadillos que el Congreso destina a los legisladores durante las sesiones del plenario legislativo han sido el centro de dos disputas para el legislador evangélico Abelino Esquivel.

Abelino Esquivel, diputado de Renovación Costarricense. | ARCHIVO
Abelino Esquivel, diputado de Renovación Costarricense. | ARCHIVO

Esquivel, al inicio de su gestión, abogó porque su asesor del plenario tuviera también acceso a la alimentación (café, bocadillos y fruta). Al negársele, le reclamó a la encargada.

El congresista de Renovación Costarricense acepta que se molestó y le reclamó a la empleada legislativa.

El caso llegó a conocimiento de los jefes de fracción, quienes mediaron y el diputado tuvo que pedir perdón.

“Yo estaba molesto por eso, pero le dije que me disculpara, que el tema no tiene trascendencia”, dijo Esquivel.

Sin embargo, ahora él pide la comida para llevar, en platos separados. Dice que a veces dan cosas buenas “como carne” y otras no tanto.

La diputada del Partido Acción Ciudadana Marlene Madrigal dijo que el jueves, Esquivel, casi salido de sus casillas, le exigió al ujier que se llevara “esa basura”, en referencia a unas frutas que le sirvió.

Madrigal acusó al evangélico de maltrato a los funcionarios ante el Directorio del Congreso y aseguró que lo sostiene “ante quien sea”.

Abelino Esquivel dice que la semana pasada le dieron “una sandía toda simple”, pero aseguró que la gente “está inventando”.

“Yo solo quería que le dieran un cafecito a todos los asesores”, dijo.

El Congreso paga ¢75.000 por el servicio diario del cafetín, para un promedio de 50 diputados, entre café, bocadillos y frutas. Ahora, se analiza quitar el servicio y concesionarlo a modo de soda, donde los legisladores paguen.