Dirigente liberacionista alega que encuentro con fiscal del caso fue solo coincidencia

Por: Esteban Mata Blanco 13 septiembre, 2015
Dinorah Barquero es la vicealcaldesa de Alajuela desde el año 2010. Allí llegó en la misma papeleta de Roberto Thompson, el alcalde con quien mantiene una relación distante. | JOSÉ DÍAZ
Dinorah Barquero es la vicealcaldesa de Alajuela desde el año 2010. Allí llegó en la misma papeleta de Roberto Thompson, el alcalde con quien mantiene una relación distante. | JOSÉ DÍAZ

El despacho de la vicealcaldesa está en el tercer piso del Ayuntamiento alajuelense.

Adentro, asistentes y secretarias se separan de Dinorah Barquero por una débil pared, aunque del otro lado, dicen que no se oye nada.

La cita para la entrevista con La Nación estaba prevista para las 11 a. m. del miércoles pasado. A las 11:05 a. m., Barquero, quien cumplía 10 días como alcaldesa interina, indicó que estaba en una audiencia. Minutos después, pidió que el equipo periodístico pasara a su oficina.

En el despacho, frente a Barquero, estaba un empresario de viviendas y lo que conversaban no tenía nada que ver con el tema de la entrevista en espera: el escándalo que, el 1.° de setiembre, sacudió al municipio.

Ese día, el alcalde Roberto Thompson fue arrestado temporalmente por presuntos cargos de prevaricato y tráfico de influencias, a dos días de que el Partido Liberación Nacional (PLN) eligiera a sus candidatos municipales para el 2016. El caso evidenció luego las rencillas entre él y la vicealcaldesa.

Thompson estuvo 14 horas en el Juzgado Penal de Alajuela entre la tarde del 1.° de setiembre y la madrugada del día 2.

Luego de rendir declaración ante la Fiscalía sobre el presunto otorgamiento ilegal de patentes de licor y un permiso de construcción, un juez le impuso medidas cautelares, entre ellas la suspensión del cargo por dos meses. Por eso, Dinorah Barquero estaba ese miércoles al frente del gobierno local.

La detención tomó un tinte político cuando se dio a conocer que, dos meses antes, Barquero había acompañado al acusador de Thompson, el fiscal adjunto de Alajuela, Edwin Retana, a entregar currículos entre diputados en el Congreso pues aspira a dirigir el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

La vicealcaldesa dijo que esa “coincidencia” con el fiscal le trajo problemas en la elección del PLN pues, al final, Thompson fue postulado para reelegirse y ella quedó fuera.

Esto generó que quedaran preguntas en el aire. Tanto así, que el Ministerio Público abrió una investigación en contra de Retana, quien sacó 72 días de vacaciones y regresa al cargo el 16 de diciembre.

La vicealcaldesa, quien disputaba un puesto en la papeleta para reelegirse en el cargo, perdió abrumadoramente, obtuvo solo 12 votos de 100 posibles.

Hasta el jueves, Barquero no había hablado con la prensa de estos hechos. Cuando hizo pasar al equipo de La Nación a su despacho, se inclinó y le dijo al empresario: “Vos sos un hombre adinerado”, a lo que él respondía con un “tal vez”. “¿Y cómo es que el alcalde no ha recibido en audiencia a uno de los principales empresarios de la construcción?”, replicó ella.

El hombre volvió a ver a los periodistas que no estaban invitados a su comparecencia y respondió: “Diay Dinorah, no sé. He venido muchas veces, y no me ha atendido, siempre está ocupado”. Barquero se revolvía en su asiento y reclamó con más ímpetu, señalando que el empresario que tenía al frente es importante para el desarrollo del cantón.

Rojas intentaba centrar la atención en su problema, que no tenía nada que ver con su dinero, sino con el robo de dos bombas para sacar aguas negras en un proyecto de vivienda. “Tenemos casas donde se está metiendo el agua de las cloacas”, dijo.

“¿Cómo? ¿El agua de caca?”, dijo, alarmada, la vicealcaldesa.

“Sí, y ya hay una orden del Ministerio de Salud que obliga a la Municipalidad a resolverlo”, respondió el empresario. Barquero se mostró enojada, alzó la voz y reclamó hacia la pared el por qué la Alcaldía no había resuelto el problema de un hombre que había construido viviendas. “¿Cuántas?”, preguntó. “Unas 2.000 casas” en cinco proyectos, dijo él.

Barquero agarró el teléfono y exigió que se presentara Luis Alonso Villalobos, el asesor jurídico de la Alcaldía. Dos minutos después, Villalobos entró, se sentó y ella le reclamó falta de tacto al no atender con urgencia las necesidades de un ciudadano como el constructor de viviendas.

El asesor trataba de explicar que se había atendido a Rojas en diferentes ocasiones, pero que, en efecto, no se había entrevistado con Thompson en persona.

Barquero jugaba con una liga entre los dedos mientras escuchaba las acongojadas explicaciones del funcionario. En el sillón, fotógrafo y periodista esperaban a que la cita terminara para empezar con la entrevista, pactada para las 11 a. m. Pero Barquero no se dio por satisfecha con las explicaciones de Villalobos.

“Me vas a disculpar, Luis Alonso, pero el que este señor venga y vos lo atendás, es como si no lo atendiera nadie”, dijo.

Villalobos trataba de explicar que solo faltaban un par de vistos buenos para que se compraran las bombas y así se terminara el derrame que, según Barquero, había en la urbanización. Entonces, Barquero mandó a llamar a otro funcionario referido por Villalobos. Mientras venía el segundo funcionario, un ingeniero encargado de las obras de alcantarillas, la liga con la que jugaba Barquero salió disparada y le pegó a Villalobos. La disculpa de la alcaldesa se hizo presente, pero de inmediato siguió reclamando la falta de eficiencia de la Municipalidad, y del alcalde con quien ha tenido choques en los últimos meses.

Finalmente, los funcionarios salieron tras llegar a la conclusión de que el proceso estaba casi terminado, y Barquero se levantó para saludar al acongojado empresario. Beso, abrazo y reiteración de amistad y confianza, aunque, sobre todo, la defensa “de los intereses de los alajuelenses”.

Media hora después, la reunión terminó. Pero, antes de despedirse, Barquero le pidió al empresario que no les diera plata a los funcionarios, porque “tan corrupto es el que recibe como el que da”. El hombre se incomodó y respondió que él no es ningún corrupto, “solo amigo de la gente”.

La vicealcaldesa le insistió en sus buenos deseos y procedió a dar espacio para la entrevista. Tomó la palabra y advirtió de que había sido muy golpeada por los sucesos. “Tráteme bien”, dijo.

¿Cómo empieza su distanciamiento con Roberto Thompson?

Bueno, es que cuando se inicia el proceso para la elección del 2010, yo no era su candidata.

Pero sí han sido cercanos.

Pues sí, no había una relación de enemistad, pero yo no era su candidata (a la vicealcaldía).

¿No eran muy afines?

Sí fuimos afectos y sí fuimos afines, en cuanto a que éramos dos jerarcas con la afinidad de que todo saliera lo mejor posible.

Usted empezó la lucha por la reelección sin ser de la fórmula de Thompson.

Bueno, no sé, él habló de la reelección y yo manifesté mi interés. Don Roberto dijo que lo íbamos a ver después, eso pudo ser hace unos dos meses y luego apareció con otra candidata. Yo creo que no debe haber fórmulas.

¿Por qué no presentaron un candidato a alcalde (de parte de la tendencia de Barquero?

No me interesaba la Alcaldía. Nunca he tenido interés.

¿Se ha sentido afectada con este conflicto?

Ah, pero por supuesto, se han dicho cosas que no son ciertas.

¿Qué?

Muchísimas cosas, es que son tantísimas cosas...

¿Me podría dar un ejemplo?

Bueno, por ejemplo, eso de mi cercanía con el señor fiscal.

¿Coincidió con él cuando fue a repartir currículos en la Asamblea Legislativa?

Fue un día únicamente, fue una única vez y fue porque se me había pedido, de parte de una persona amiga, que ayudara a una candidata a magistrada a presentar el currículo a una diputada.

Si la diligencia era para presentar a una candidata a magistrada, ¿por qué estaba un candidato a director del OIJ?

No sabía yo que era candidato a director del OIJ.

Pero él andaba con sus currículos...

Yo no lo acompañaba a él, yo acompañaba a la candidata a magistrada, o no sé si era que él la acompañaba expresamente.

¿Fue una casualidad?

Fue una coincidencia que coincidiéramos los tres.

Usted sabe cómo se elige un candidato a director del OIJ y cómo se elige un magistrado.

Exacto, no tendría sentido.

¿Y la suspicacia? Usted y yo sabemos que en las relaciones políticas, los pesos y contrapesos y los márgenes de influencia tienen un valor, y si los diputados eligen a los magistrados y los magistrados eligen al director del OIJ... y a la puerta del horno está la elección de un magistrado de Sala III, pecaría de ingenuo uno si no se comprende que pueda existir alguna relación.

No, no, y a eso voy. Yo no estaba haciendo lobby para un candidato a director del OIJ con los diputados, sino a la candidata a magistrada. Yo tenía una reunión con una diputada.

¿Fue doña Aracelly (Segura, del PLN)?

No, era otra. Doña Aracelly no estaba (...). Fue una cuestión inocente, como usted se encontró con esta gente aquí (en la reunión previa), pudo haber sido una persona conocida. Fue un encuentro casual, usted no tenía por qué oír todo lo que se habló; sin embargo, ni yo misma sabía de qué iba a atender al señor.

¿No le generó sorpresa ver allí al fiscal de Alajuela?

No. Es que andaba más gente.

Justo al término de la entrevista, a las 2 p. m., trascendió que un tribunal acababa de reinstalar a Thompson en la Alcaldía . Al día siguiente, fue recibido con mariachis y Barquero ya no era alcaldesa interina, sino vicealcaldesa.