Partido informa de que Miguel Carabaguíaz ni siquiera ha presentado solicitud formal de inscripción

Por: Gerardo Ruiz R. 6 marzo
Miguel Carabaguíaz, Rafael Ortiz y Rodolfo Piza durante el debate de precandidatos presidenciales del PUSC, organizado por la Uccaep este 23 de febrero.
Miguel Carabaguíaz, Rafael Ortiz y Rodolfo Piza durante el debate de precandidatos presidenciales del PUSC, organizado por la Uccaep este 23 de febrero.

San José

Miguel Carabaguíaz está a punto de quedarse sin un asiento en el tren de la precampaña del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), mientras que Gerald Murray está con un pie en el andén. Todo apunta a que Carabaguíaz no tiene a estas alturas los requisitos necesarios para inscribirse como precandidato del PUSC para la convención del 4 de junio entrante, mientras que Murray afirmó el sábado pasado que este lunes 6 de marzo inscribirá su postulación en la sede del partido, en barrio Amón.

Sobre el caso de Carabaguíaz, Alfredo Núñez, presidente del Tribunal Electoral Interno (TEI) del PUSC, dijo a La Nación este domingo que el expresidente ejecutivo del Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer) no ha presentado ni siquiera una solicitud formal de inscripción de su precandidatura ante ese órgano del partido, cuando el plazo para realizar dicho trámite vence, como se dijo, este lunes.

Núñez explicó que, a la par de la solicitud, el expresidente ejecutivo deberá presentar un legajo debidamente autorizado por el TEI con 1.000 firmas de personas que respalden su tendencia y el pago de la cuota de ¢40 millones para la inscripción.

Pero los problemas no se acaban ahí para Carabaguíaz. Él hizo el 2 de marzo pasado una consulta al TEI sobre los años de militancia que debe tener para que se le permita aspirar a un puesto de elección popular dentro del PUSC.

Un día después, contó Núñez, el TEI le contestó que debía tener más de dos años de militancia en el PUSC para optar por la precandidatura. Es decir, según el órgano rojiazul, para que Carabaguíaz pudiera ser precandidato tuvo que haber regresado al partido en febrero del 2016 y no a principios de julio de ese año, como ocurrió.

No obstante, el hombre de los trenes durante los gobiernos de Abel Pacheco, Óscar Arias y Laura Chinchilla, hace una lectura diferente del pronunciamiento del TEI y alega que se está impidiendo participar. Por esto, anunció que este lunes presentará un recurso de amparo electoral ante el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) para que se le permita inscribir su postulación.

"En la respuesta del TEI prácticamente me están diciendo que 'salado, no puede participar'. Pero mis abogados tienen la tesis de que el artículo 63 del Estatuto del PUSC me lo permite, porque ahí se afirma que cualquiera podrá postularse como aspirante a puestos de elección popular, sin distingo de años de militancia", afirmó.

Sería el segundo recurso de amparo electoral que presentaría Carabaguíaz, pues ya presentó una acción idéntica contra la decisión del TEI de cifrar en ¢40 millones el monto que cada precandidato debía pagar para inscribirse.

El expresidente del Incofer cree que esa barrera es prohibitiva, pues considera injusto el monto y, además, defiende la tesis de que los procesos electorales internos de los partidos deberían financiarse con la deuda política o contribución que el Estado les gira a los partidos para financiar las campañas electorales.

"Es una barrera muy alta, muy injusta (el pago de la cuota). Yo le voy a pedir al TSE que me permita inscribir mi precandidatura al margen de las decisiones de la cúpula del partido y que además apruebe la medida cautelar de que se inscriba aunque venza el plazo que se fijó para este 6 de marzo", afirmó Carabaguíaz.

El otro precandidato socialcristiano es Rafael Ortiz, expresidente del directorio de la Asamblea Legislativa, quien también objetó el pago inicial de ¢40 millones para la inscripción.

Pero el socialcristiano está cubierto, de momento, por el recurso de amparo que fue acogido por el TSE, de manera que en su caso no es necesario que se presente con dinero en mano a la inscripción.

Ortiz cuestiona que el monto cobrado por el comité ejecutivo para inscribir las tendencias pueda utilizarse para cubrir deudas y otros gastos diferentes de la convención y que, además de esos millones, le exigen a cada papeleta una cuota de ¢35.000, lo que también ve excesivo.

Ortiz logró capitalizar en noviembre pasado una serie de adhesiones a su tendencia, entre ellas la del expresidente Abel Pacheco; el diputado dijo que este lunes inscribirá "la precandidatura de las bases", mostrando que tiene el respaldo de la mayor parte de la militancia del PUSC.

Aunque también ha manifestado discrepancias con el pago, Gerald Murray reiteró este fin de semana que el lunes estará en el PUSC firmando su ingreso a la precampaña para pelear la nominación presidencial para el 2018.

Murray, quien es uno de los promotores del uso recreativo de la marihuana, realizó un chat con internautas en su perfil social de Facebook, el sábado 4 de marzo, en el que afirmó que ya tiene el dinero para matricular su nombre.

"Quiero invitarlos a que nos acompañen este lunes 6 a las 3 de la tarde en la sede del Partido, ahí vamos a estar, inscribiendo mi precandidatura y dando un mensaje importante para los costarricenses", dijo Murray.

"No importan los ¢40 millones, o los dos años de militancia, o cualquier excusa de los altos mandos del Partido. No importan las trabas que nos quieran poner, seguiremos presentando recursos de amparo, consultas a la Sala IV, para ver hasta dónde podemos recuperar la democracia que ha sido secuestrada por una mafia político empresarial", dijo el empresario.

Rodolfo Piza, exsecretario general del PUSC, se adelantó a esas carreras de última hora e inscribió su precandidatura presidencial el pasado viernes.

Durante su discurso, el abogado y exmagistrado suplente, afirmó que desea llegar a la Presidencia de la República para impulsar una agresiva reforma del Estado costarricense para hacerlo políticamente más gobernable y promover proyectos de infraestructura como la construcción de la primera línea de un metro que conecte varios puntos de la Gran Área Metropolitana.

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