Instituto evita referirse al cese del convenio con Icoder y entidad financiera

Por: Natasha Cambronero 30 diciembre, 2015

Por incumplir el pago a proveedores, el banco Scotiabank y el Icoder le rescindieron al Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio) el contrato para rearborizar el parque metropolitano La Sabana.

Según documentos en poder de La Nación , el INBio no canceló facturas por poco más de $44.000 (unos ¢24 millones) a cuatro de las empresas subcontratadas, a pesar de que la entidad financiera le depositó $120.000 (casi ¢65 millones) para ese fin y otros gastos, a lo largo de este año.

Scotiabank, principal patrocinador del proyecto, asumió el desembolso de esos comprobantes de pago y frenó un giro de $30.000 (¢16 millones), previsto para el proyecto este año.

Entre las facturas dejadas de pagar se incluyó, por ejemplo, la compra de unas mesas y el abono para los árboles plantados en el parque metropolitano.

El proyecto de rearborización de La Sabana, de 64 hectáreas, empezó en el 2008 con el objetivo de sembrar 5.000 árboles nativos, en un plazo de nueve años.

A finales del 2014, esa meta se había cumplido en más del 50%.

Entre 2011 y 2014 se plantaron 2.600 árboles de 178 especies nativas, como ceiba, candelillo, ronrón, ojochillo, nazareno y guayacán real, en vez de los eucaliptos.

Los incumplimientos achacados al INBio no se limitaron solo al pago de proveedores, sino que el Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (Icoder) emitió un informe en donde detalla otros yerros.

El documento señala anomalías en la recolección de desechos, el aserrío de la madera y la entrega de informes esenciales, labores que se le encomendaron en el plan de rearborización para 2017.

Así consta también en el acta donde Alba Quesada, directora del Icoder, dio por finalizado el convenio con el INBio, entidad que este mes se deshizo del INBioparque (Santo Domingo, Heredi a) por problemas financieros .

Negativa. El director ejecutivo del INBio, Randall García, aseguró que él no estaba autorizado para referirse al tema y, aunque prometió que el presidente de la entidad, Rodrigo Gámez, lo haría, no atendió las consultas formuladas por este medio.

Scotiabank también evitó referirse a las razones por las cuáles no renovará en el 2016 el convenio con el INBio, pero tampoco negó las anomalías.

Ante preguntas como ¿cuáles incumplimientos cometió el INBio que acarrearon la ruptura contractual?, o ¿cuánto pesó que algunos proveedores se quejaran de la falta de pagos?, Kathy Araya, directora regional de Mercadeo para Scotiabank, evadió las consultas y solo se limitó a responder en un correo electrónico: “En este momento, hemos dado por concluido el ciclo del trabajo técnico realizado por el INBio, cuyo aporte experto fue muy valioso desde el comienzo de esta iniciativa. Al cerrar este capítulo, Scotiabank y el Icoder seguirán liderando este trabajo por los tres años restantes”.

El Icoder, de igual forma, esquivó el tema. Inicialmente, el periodista de la institución, Frankin Solís, dijo que ellos se iban a plegar a la respuesta que dio el banco y no iban a emitir un pronunciamiento, a pesar de ser una entidad pública.

Se le envió un correo electrónico con preguntas a la encargada del proyecto, Lisseth Villalobos, quien respondió lo mismo que Scotiabank.