Por: Álvaro Murillo 23 junio, 2014

Rolando González fue gerente de la campaña del Partido Liberación Nacional (PLN) y candidato a diputado en un puesto hiperseguro: primero por Alajuela.

Ahora, ya sentado en su curul, es uno de los legisladores más experimentados. Él mismo se declara “forjado en el mundo político” y trata de levantar la imagen del PLN rota por su peor resultado electoral en la historia.

Sentado en el salón de Expresidentes de la Asamblea Legislativa, habló por 45 minutos con su estilo de palabras rebuscadas y calculadas, cuidándose de no contestar lo que no quiere. Este es un extracto.

¿Cómo ve el Gobierno?

En una fase de transición entre la teoría y el ejercicio real del Gobierno. Ha habido dificultades, seriedad para asumir deberes y, en algunas veces, contradicciones.

¿Como cuáles?

La huelga de maestros o el decreto sobre conciliación con deudores tributarios. Ha habido algunos casos en que percibimos cierta incertidumbre. Aun así, si se excluye la huelga, ha habido un tránsito razonable en el primer mes, robustecido por una Asamblea Legislativa aplomada, que ha tratado de no embarrialar la cancha al Gobierno.

¿Ayudará usted a abrir puertas para que venga el presidente Solís a dar su informe de los 100 días?

Tiene pocos precedentes, pero me parece una iniciativa interesante, en el tanto juguemos en cancha pareja. Si viene a exponer su diagnóstico y propuestas, el presidente debería ofrecer su tiempo para escuchar lo que pensamos los diputados, porque esto no es un mensaje del 1.° de mayo.

¿Le tiene paciencia la gente a Luis Guillermo Solís?

Yo percibo una actitud de esperanza y tolerancia con el Gobierno. Han visto esfuerzo, equivocaciones, pero no las reacciones que hemos visto en otro momento. Si hubieran ocurrido con el PLN, el país estaría encendido.

Es que la gente ya había perdido la paciencia con el PLN.

Había un agotamiento de nuestra sintonía con el pueblo; creo que por errores y por la sobredimensión de lo negativo.

Usted dijo en campaña que votar por Solís sería dar un salto al vacío. ¿Ya ha visto algo de eso?

La pasión de la campaña impone contenidos emocionales mucho más vigorosos que loque se expresa cuando empieza un Gobierno.

¿Hay una intención de ser suaves, por ahora, con el Gobierno?

No es tema que hayamos visto en la bancada. Le hablo por mí: en los primeros 90 días basta enmarcar los elementos más significativos de la relación del Parlamento y el Gobierno. Pasado ese lapso, se acaba la excusa de que están diagnosticando y de que todo es responsabilidad del Gobierno anterior y comenzaremos a juzgar los hechos de este Gobierno.

¿Ve gobernando al PAC o a una fuerza distinta con Solís?

Lo que hay es una conjunción de factores en torno a Luis Guillermo Solís, tratando de convertirlo en un equipo y buscando una armonía entendible, pero eso todavía no se da. Puede ser si logra juntar a ese PUSC, al PAC fundacional, al PAC de nuevo cuño, la izquierda y algo de la derecha.

¿Por ejemplo?

Vimos al expresidente de la Cámara de Empresas (Uccaep) en la gira en Estados Unidos dando un espaldarazo. El retiro de ANEP de la huelga de educadores también es una señal de apoyo.

¿Ve fuerte la alianza del PAC con PUSC y Frente Amplio?

Es un límite dinámico que se estira y se encoge, muy peligroso para un partido que se podría catalogar como de centroizquierda. Un día lo jalan a la derecha y otro día a la izquierda y en ese vaivén van perdiendo su personalidad.

¿Y dónde ve usted esa izquierda en el Gobierno?

El acto preclaro es la elección del Directorio Legislativo. Es innegable, imborrable e incuantificable. No se puede dejar de decir que la izquierda está cogobernando en Costa Rica, junto con el PAC.

¿Qué consecuencias tiene?

El primer efecto es que el Frente Amplio, cada semana, alza más la voz y el PAC se silencia cada semana. Contarán con la actitud respetuosa del PLN, que irá asumiendo un rol más beligerante.

Ustedes creyeron que serían oficialistas. ¿Ya lograron hacerse a la idea de que son oposición?

Es un proceso complejo y lento. El dirigente liberacionista es proclive a gobernar y apoyar cambios positivos. Tenemos que replantearnos el rol al ser oposición.

Dos meses después de las elecciones, ¿no cree que lo mejor para el PLN fue perderlas?

Tengo claro que el único que tiene derecho a dar la victoria es el pueblo. La votación fue contundente y lo mejor que pudo ocurrir es lo que decidió el pueblo. Si no votaron por el PLN, es por un cúmulo de factores, en el corazón de la gente, que provocó un repudio electoral.

¿Ya contaron los daños?

No, eso está para el segundo semestre de este año. Hay más de 20 comisiones trabajando. El PLN no perdió el 6 de abril, sino durante años por decidir cosas a contrapelo de la ciudadanía; lo pagamos caro.

Y vienen las elecciones municipales del 2016.

Son un inmenso reto. Se dan varios factores, porque PLN tiene que defender el título, pero ¿cómo va a funcionar la tríada del 1.° de mayo? ¿Van a pelear las municipalidades juntos, a riesgo de perder la identidad propia?

¿Por qué insiste en formar parte de la comisión del PLN que investiga las finanzas de la campaña?

Ese es tema cerrado para mí.

¿Por qué tanta polémica en torno a las finanzas de campaña?

- Hay que preguntar a las autoridades del Partido.

¿Continúan las luchas intestinas en el Partido?

En un partido político siempre hay luchas intestinas.

¿Seguirá don Johnny con una presencia intermitente?

Hay que preguntarle a él.

¿Convendría que siga?

Hasta ahora ayuda a desarrollar criterios, pero la dinámica legislativa lleva a una deliberación constante, que hace imposible seguirla con frecuencia. Johnny participa cuando le es posible.

¿Urge renovar figuras del PLN o prefiere algo más moderado?

Debe darse una renovación y una conservación de elementos que estabilizan el proceso de cambio. El principal factor de las crisis es el canibalismo. El Partido puede resurgir de las cenizas si es capaz de abrir espacio a nuevas generaciones y, a la vez, puede respetar la trayectoria de los dirigentes.

¿Sigue habiendo canibalismo?

Claro que sí.

¿Me da un ejemplo?

Si se lo diera, yo sería parte de ese canibalismo.

¿Debe quedarse don Bernal Jíménez como presidente del PLN?

En el 2002, después de la derrota de Rolando Araya, fui uno de los que dirigió la renuncia masiva de los jerarcas del Partido. Fue un grupo con una manera de ver las cosas. El grupo actual tiene otra manera de ver las cosas y es legal.

¿No se rige esta fracción del PLN por un líder externo?

No, nadie gravita como para determinar las decisiones.

Hubo la intención de que don Johnny lo fuera.

Cuando se tomó la decisión estábamos en un punto alto de la campaña, pero el escenario cambió.

Es una fracción huérfana.

No, porque no está en abandono. Tenemos la paternidad del PLN y de quienes nos apoyaron.