Dice que el PUSC se renueva pero seguirá siendo el ‘partido tico’ con equilibrio, ahora que el electorado clama por respuestas a los problemas

Por: Gerardo Ruiz R. 10 abril, 2016
El secretario general del PUSC, Rodolfo Piza, considera que el gobierno de Luis Guillermo Solís no ha promovido el cambio que necesita el país.
El secretario general del PUSC, Rodolfo Piza, considera que el gobierno de Luis Guillermo Solís no ha promovido el cambio que necesita el país.

Para el secretario general de la Unidad Social Cristiana (PUSC), Rodolfo Piza Rocafort, las etiquetas ideológicas dejaron de ser importantes para el electorado. Ahora, en su criterio, la gente solo busca respuestas para sus problemas.

Con esa visión, Piza lidera el congreso ideológico que renovará las posiciones del PUSC, y recorre el país en busca de adeptos, sin discriminación partidaria. Dice que les abre las puertas de la Unidad tanto a los seguidores del Frente Amplio (FA) y de Acción Ciudadana (PAC), como a los del Movimiento Libertario y Liberación Nacional (PLN).

Piza, quien no descarta una candidatura presidencial en el 2018, también clama por una reforma estructural del Estado.

¿El PUSC ya piensa en 2018?

Tenemos en el radar el congreso ideológico que cierra el 1.° de octubre en el Gimnasio Nacional. El Partido necesita seguir la tarea de renovación, repensarse, como lo ha venido haciendo, pero de una manera más formal, revisando reglas éticas, el propio estatuto y remozar la carta ideológica.

¿Y cuándo empezará la lucha por la candidatura presidencial?

Después del 1.° de octubre es probable que se abrirá el abanico hacia lo que pueden ser las elecciones internas del Partido.

El PLN ya tiene a su primer precandidato. ¿En el PUSC, cuándo tendrán a sus postulantes?

En este momento, abrir los fuegos electorales no es lo que le conviene al país, ni a los partidos políticos. No por mucho madrugar amanece más temprano.

Su nombre se escucha con fuerza para volver a ser el candidato del PUSC. ¿Desea ser el abanderado rojiazul?

No niego ni reniego de la posibilidad de ser precandidato. Yo me meto en esas lides en los peores momentos, sin plata y sin ninguna condición. Yo no me arrugo frente a las adversidades y, desde ese punto de vista, no descarto ser el candidato. Pero creo que todavía no es tiempo para anunciar una precandidatura.

¿Qué opina de otros posibles precandidatos, como Rafael Ortiz, presidente legislativo?

Él ha hecho un buen papel; soy el primero en felicitarlo.

”No hay cantón al que yo vaya donde no me reúna con un alcalde, regidores o síndicos de otro partido que estarían dándonos la adhesión. Mi tarea, en este momento, es que todo el mundo sienta que es bienvenido”.

¿Quiénes caben en el PUSC?

La gente que estuvo en el PAC, en el FA, en el Movimiento Libertario, e inclusive en el mismo PLN, es bienvenida y aquí tiene una trinchera para luchar y sacar adelante el país (...). Siempre que sea gente honrada y que participe de los valores socialcristianos, serán bienvenidos.

¿Con cuáles cambios saldrá el PUSC del congreso ideológico?

Los pilares ideológicos no se tocarán. No habrá cambios dramáticos. Pero hay temas que no fueron vistos en el pasado, como cambio climático, tecnología y telecomunicaciones.

¿Cuánto queda del calderonismo en la Unidad?

Casi todos los calderonistas están en la Unidad. La reivindicación y los valores del calderonismo de los años 40 están más presentes que nunca en la Unidad.

¿Va a cambiar la ubicación de la Unidad en el espectro ideológico, después de ese congreso?

No. Vamos a seguir siendo el partido tico, con ese equilibrio de garantías individuales y sociales. La gente se trae flojo el tema de las etiquetas ideológicas porque lo que espera son respuestas.

¿Qué es lo que más le preocupa de la dirección del Gobierno?

Que vamos pasando la página y no nos damos cuenta de que somos el país de América Latina que más ha crecido en endeudamiento en los últimos tres años. Que somos el país, junto con Venezuela y Colombia, con mayor desempleo en toda la América, desde Canadá, hasta la Argentina. No nos damos cuenta de que ha crecido el empleo informal y de que la sobrerregulación, lejos de ayudar a resolver los problemas, puede ser, más bien, causa del problema de que los emprendedores y pequeños empresarios le huyan a la formalidad, o de la huida de la inversión extranjera hacia otros países.

¿Cómo ha visto al presidente actuar frente a esos problemas?

Tiene buena voluntad, pero le ha faltado la decisión de llamar a un entendimiento nacional con todos los líderes, incluyendo a los de los partidos.

El expresidente Óscar Arias afirma que el aspecto que lo detiene para lanzarse por una tercera candidatura presidencial es la disfuncionalidad de la democracia. ¿Usted cree que ya es demasiado tarde para que el país sea gobernable otra vez?

Todos los momentos son buenos. Lo que pasa es que el país necesita también entender que algunos de los problemas que padecemos tienen su origen en el diseño institucional.

Si no se alcanza ese acuerdo, ¿qué futuro nos espera?

Uno en estas cosas no debe ser como el gitano que se fue a confesar y a quien el padre le dice: ‘Bueno, pero ¿cuáles son tus pecados?’. El gitano contesta que no sabe. El padre le pregunta entonces: ‘¿Usted se conoce los diez mandamientos?’. Y el gitano responde: ‘Como oí que los iban a cambiar, pues no me los he aprendido’. A veces los Gobiernos, en su afán de hacer reformas, dejan de hacer las cosas conforme a los mandamientos que existen hoy.

¿El consenso es el punto fundamental para que el Gobierno reme en aguas más calmas?

Tal vez no el consenso. Es la concertación, cuando yo trato de ceder y aceptar las cosas que son fundamentales para los demás.

¿Cuál es la forma de lograr esa concertación en la práctica?

Depende, en primer lugar del presidente, y luego, de la disposición de los líderes de oposición de sentarse a buscar esos acuerdos.

¿Le ve arrestos al presidente para terminar bien su gobierno?

Si lo quisiera hacer, sí. Todos estaremos contentos, incluidos los partidos de oposición, si esto sale bien. Tal vez, al ganar de la forma en que ganó en segunda ronda (con 1,3 millones de votos), a veces cuando uno tiene un gran apoyo electoral, puede perder de vista las necesidades del país. Hay que dejar de mirar hacia el pasado y ver al futuro. Recriminar no es un buen camino.

¿Cuál es el gran problema de este gobierno?

Que no ha dedicado tiempo a construir y a tener un guion.

¿Es el gobierno del cambio?

No. Bueno, al menos no el del cambio que necesita el país (…). Si el Gobierno no recupera la confianza de los ciudadanos, no le van a dar ningún paquete fiscal.

¿Qué tal la alianza que encabeza el PUSC en el Congreso?

No es la situación idónea, pero sí es mejor que la anterior (presidida por Henry Mora, del PAC).

¿Se debe mantener esa alianza a partir del 1.° de mayo?

No si es para aprobar un presupuesto irresponsable como el del 2015 y el de este año.

Si se propusiera que la coalición de oposición se mantenga, ¿la Unidad estaría allí?

No lo veo cercano.