Excandidato Piza dice que diputados deberán coordinar con él los proyectos

Por: Esteban Mata Blanco 6 febrero, 2014

Tres días después de las elecciones presidenciales y con ocho diputados electos, el excandidato del PUSC, Rodolfo Piza, se levanta como el nuevo líder de la agrupación en medio de un ambiente de triunfalismo y renovación.

Con la prestancia de quien domina la escena, el abogado ingresó ayer a la sala de reuniones de su sede de campaña, en Rohrmoser, bajo el aplauso de candidatos a diputado y asesores del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC).

Ninguno parecía extrañar la presencia del fundador de la agrupación, el expresidente Rafael Ángel Calderón (1990-1994).

Al contrario, Piza, de 55 años, dijo en forma reiterada que Calderón no tiene influencia en el PUSC.

“En la fracción legislativa habrá coordinación con don Rodolfo Piza. Don Rafael Ángel se fue del Partido”, afirmó el excandidato.

El liderazgo de Piza fue ratificado por los calderonistas presentes.

“Nuestro compromiso no es con una persona que nos puso, ni con un grupo de interés económico. Yo puedo decir que no nos puso una persona”, expresó Rafael Ortiz.

En el PUSC, aún hay disgusto contra los 60 dirigentes del calderonismo que el 3 de enero le dieron su adhesión al aspirante del Movimiento Libertario, Otto Guevara.

Ellos se fueron con el Libertario. Escogieron eso, resaltaron.

Economía sana. Al sentimiento de lejanía hacia Calderón y la fortaleza actual de los líderes vigentes, se suma la tranquilidad económica.

A pesar de que Piza no logró ni el 6% del apoyo electoral, la idea dominante es que el Partido ya no es lo que era, sino que se fortaleció con estos comicios, dejando como resultado una nueva situación económica con la que podrán avanzar los socialcristianos.

“Habremos gastado unos ¢1.200 millones en la organización de cara a las elecciones, pero podríamos recibir unos ¢1.400 millones” en deuda política, agregó, por su parte, Gerardo Rudín, jefe de comando.

“Al tomar la campaña, el Partido estaba endeudado por todo lado. Se debía la Caja, Fodesaf, acreedores, teníamos deudas por encima de los ¢200 millones. Esta vez no quedaremos endeudados”, dijo Rudín.

La huella de Calderón. Aún así, algunos de los candidatos al Congreso que resultaron electos insisten en que queda la raíz del fundador de la agrupación.

“No siento que el calderonismo haya abandonado al PUSC. Me identifico como calderonista y permanezco dentro del Partido. Mi amistad con Rafael Ángel Calderón seguirá siendo siempre muy cercana”, dijo el futuro diputado por San José, Humberto Vargas.

Calderón había dejado la agrupación dos años atrás para atender sus problemas judiciales, luego de ser condenado en el 2009 por el caso Caja-Fischel.

El expresidente dijo en esa ocasión que se alejaría de la política para concentrarse en su defensa, que llevaría ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Pero su influencia se mantuvo en la organización partidaria. Incluso apoyó la candidatura presidencial de Rodolfo Hernández, que fracasó por roces con la dirigencia.

Esto le dejó el camino libre a la tendencia Renacer Socialcristiano, que presentó a Piza como sustituto de Hernández. Y, a pesar de todo, Piza logró un resultado electoral que le permitirá a la Unidad pasar de seis a ocho legisladores.

Ahora el PUSC solo habla de futuro y Piza lo resume con una frase del poeta inglés Roger Wolfe: “el pasado es un país muy lejano”.