Por: Álvaro Murillo 30 mayo, 2014

Luis Guillermo Solís ofreció su respaldo a los auditores. Lo escuchan el procurador, Gílberth Calderón, y la contralora, Marta Acosta. | MARIO ROJAS
Luis Guillermo Solís ofreció su respaldo a los auditores. Lo escuchan el procurador, Gílberth Calderón, y la contralora, Marta Acosta. | MARIO ROJAS

La promesa de un Gobierno libre de corrupción, toda una bandera en el Partido Acción Ciudadana (PAC), juntó ayer al presidente de la República, Luis Guillermo Solís, y a los auditores del sector público, quienes se ofrecieron como “aliados”.

Un acto en el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) sirvió para unir el discurso de Solís; el de la contralora general de la República, Marta Acosta; el del procurador de la Ética, Gílberth Calderón, y el de Fernando Mills, presidente del Instituto de Auditores Internos de Costa Rica.

Los cuatro abogaron por la función “estratégica” de los auditores para recobrar la ética en la función pública y, por tanto, la confianza de la ciudadanía en los actos del Gobierno; es decir, en la política.

Ante auditores de decenas de instituciones, incluidos los de municipalidades, Solís hizo ver su propósito. “Son los primeros machetes para limpiar esta finca”, dijo, siguiendo con la metáfora de la “finca encharralada”, frase que usó para referirse al estado del país en este inicio de su Gobierno.

Gílberth Calderón dijo que las instituciones gubernamentales deben ser “verdaderas casas de cristal”, abogó por “cero tolerancia” y por una cultura ciudadana de denuncia ante actos anómalos. Además, ofreció ayuda a Solís. “Tiene usted en los auditores internos los mejores aliados para llevar un Gobierno apegado a los principios éticos”.

La contralora Acosta empezó por señalar su coincidencia con el discurso de Solís del 8 de mayo , sobre la necesidad de que toda la ciudadanía vigile a los gobernantes. Sin embargo, también dijo que es necesario que quienes gobiernan sean precisos en sus metas y sus procedimientos, para hacer posible una vigilancia más acuciosa.

Control, pero eficacia. A pesar de las buenas palabras de Solís a los auditores, aprovechó la ocasión para pedirles que su trabajo no obstaculice la ejecución de obras, cuando estas estén apegadas a la ley.

Para el presidente Solís, el concepto integral de la palabra “ética” incluye la realización de las obras.

“Siéntanse respaldados por el presidente de la República para trabajar con rigurosidad”, les expresó. Antes, les dijo que sus informes serán parte de los insumos del reporte sobre el estado del país que quiere hacer en su día 100.