Por: Gerardo Ruiz R. 15 septiembre, 2013
La presidenta de la República enumeró sus logros y los desafíos que quedan pendientes para quien la releve en la presidencia, el próximo 8 de mayo. Chinchill dirigió su discurso del 15 de Setiembre en el Parque Central de San José.
La presidenta de la República enumeró sus logros y los desafíos que quedan pendientes para quien la releve en la presidencia, el próximo 8 de mayo. Chinchill dirigió su discurso del 15 de Setiembre en el Parque Central de San José.

San José

Un balance de los logros alcanzados por su administración. Esa y las advertencias sobre los desafíos pendientes, fueron los caminos que escogió la presidenta de la República, Laura Chinchilla, para celebrar su último 15 de Setiembre como gobernante.

Chinchilla empezó su discurso de la independencia resaltando que, desde el principio, su Gobierno ha debido enfrentar la adversidad.

Entre los escollos la presidenta destacó la crisis económica mundial, el crimen organizado acechante, el déficit fiscal, la pobre institucionalidad política del país y un vecino hostil que acosa al país, en referencia a la Nicaragua de Daniel Ortega.

Acciones. Con respecto a la crisis económica mundial, Chinchilla afirmó que ella y su equipo tuvieron que optar por impulsar una mayor diversificación de la producción y de los destinos de exportación, ante la caída que experimentó la economía de los Estados Unidos, primer socio comercial de Costa Rica.

Acerca de la escasez de recursos económicos, Chinchilla dijo que su administración tuvo que tensar los dineros a disposición para poder hacerle frente al fortalecimiento de la inversión social y multiplicar las oportunidades de empleo, educación y entrenamiento productivo.

“A pesar de las ráfagas adversas que aún persisten, Costa Rica avanza. El año pasado, la economía costarricense alcanzó el crecimiento más alto del último quinquenio y superior la promedio de la década”, sostuvo, al tiempo que señalo que para el 2013 la situación internacional amarrará el dinamismo económico, que se mantendrá, eso sí, igual al del promedio latinoamericano.

Chinchilla le atribuyó a su administración la mejora de Costa Rica en los índices de competitividad e innovación.

Acerca del déficit fiscal, la gobernante le echó la culpa a la “abigarrada” institucionalidad que, afirmó, “no permitió que la más ambiciosa y solidaria legislación tributaria de los últimos años, entrara en vigencia”, haciendo referencia al proyecto de “Ley de Solidaridad Tributaria” que pereció luego de que los magistrados de la Sala Constitucional detectaran vicios de procedimiento en su trámite, a principios del 2012.

Pese a ese antecedente, Chinchilla adelantó que no desistirá en heredarle al país una reforma fiscal, plan de ley que su ministro de Hacienda Edgar Ayales, enviaría a los diputados en los próximos meses.

“De manera complementaria a los esfuerzos por promover una reforma tributaria, eliminamos privilegios salariales y contuvimos el crecimiento de los gastos asociados a la planilla del Estado”, subrayó.

Una mención especial ocupó la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) en el discurso de la presidenta.

Según la jerarca, la gestión de su Gobierno logró salvar a la CCSS, que enfrentó un déficit de recursos a mediados de su administración “producto de muchos años de manejo irresponsable”.

Institucionalidad cansada. Tal como lo hiciera el 1° de mayo del 2012, cuando anunció la integración de una comisión de expertos en institucionalidad, la presidenta afirmó que resulta acuciante la resolución del desafío que impone el entrabamiento político del Estado, e instó a que el tema del remozamiento del marco político institucional sea abordado durante la venidera campaña política que arrancará el 2 de octubre.

“¿Es válido que pequeñas minorías parlamentarias eviten la aprobación de legislación impulsada por un gobierno electo por amplia mayoría? ¿Es válido que una cámara de jueces sustituya el poder soberano del legislador?”, cuestionó Chinchilla, haciendo referencia implícita a la Sala Constitucional.

“Me atrevería a decir que con independencia de quien resulte electo (como presidente, el 2 de febrero), y más allá de sus condiciones intelectuales y de sus buenas intenciones, el estado de nuestra institucionalidad seguirá pesando como un grave lastre para la efectiva realización de las aspiraciones de cualquier gobierno”, advirtió Chinchilla a quien la sustituya en el poder, el próximo 8 de mayo.