Por: Aarón Sequeira 20 junio, 2014

El proyecto que permite la migración de 4.000 funcionarios de un sistema de jubilación a otro revivió en la Comisión Plena Primera del Congreso, gracias a una guerra de mociones de avocación que bloquean el trabajo de los miniplenarios.

El procedimiento de moción de avocación está incluido en el artículo 175 del Reglamento Legislativo e indica que será el plenario (constituido por los 57 diputados) y no los miniplenarios (hay tres con 19 miembros cada uno) los que darán el voto final a un proyecto de ley.

El diputado del Frente Amplio Edgardo Araya comentó que, hace una semana, el plan estuvo a punto de archivarse.

Gerardo Vargas es el jefe del Frente Amplio. | FABIÁN HERNÁNDEZ
Gerardo Vargas es el jefe del Frente Amplio. | FABIÁN HERNÁNDEZ

Por considerar que el proyecto tiene gran impacto en las finanzas públicas como para estar en un foro menor, Otto Guevara, jefe del Movimiento Libertario, presentó una moción para llevar esa discusión al plenario.

Según la CCSS, la aprobación costaría ¢505.000 millones por el tiempo que los funcionarios disfruten de la pensión.

Gerardo Vargas, jefe de fracción del Frente Amplio, explicó que la acción de Guevara da vida al plan, pero impide su avance.

El plan busca pasar a 4.000 funcionarios del régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la CCSS al Sistema de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio.

A modo de revancha por la acción de Guevara, el Frente Amplio presentó avocaciones a unos 20 proyectos que se discuten en los demás miniplenarios.

Paulina Ramírez (PLN) presentó una reforma para evitar que las avocaciones se puedan presentar más de una vez, para impedir que los miniplenarios se sigan atascando.