Pese al dolor que sentían por haber quedado en ruinas, decidieron volver a la escuela para votar

 6 abril, 2014
Henry Artavia busca algo que rescatar de sus pertenencias entre los escombros
Henry Artavia busca algo que rescatar de sus pertenencias entre los escombros

Isolina Rojas Vegas y su compañero sentimental, Henry Marvin Artavia, acababan de llegar al centro educativo en el que iban a emitir su voto cuando les avisaron que su casa estaba siendo consumida por un incendio.

Regresaron, sin votar, al precario Meco, situado kilómetro y medio al norte del hospital de San Carlos. Ahí vieron su casa y tres más reducidas a escombros por el fuego.

Aparentemente, la brisa fuerte contribuyó a que las llamas se esparcieran y destruyeran su casa de madera, otras dos viviendas y una granja con 30 pollos.

“Antes de ir a votar, verifiqué que la cocina de leña estuviera apagada”, dijo Artavia.

Probablemente nadie pudo haber evitado que el fuego –que se declaró aproximadamente a las 10:20 a. m. de este domingo– avanzara. El precario donde viven desde hace 15 años junto a otras 14 familias no tiene servicio de agua potable, salvo una llave pública que les dio la municipalidad.

De sus pertenencias, lo único que les quedó a este cuidacarros y a esta vendedora ocasional de frutas fue la ropa que llevaban puesta.

Sin embargo, y pese al dolor que sentía por haber quedado en ruinas, decidieron volver a la escuela para votar.

“Lo hice porque es un deber ciudadano”, dijo Rojas, quien depositó su voto, entre lágrimas, en la junta número 2.997.

Isolina Rojas, de 58 años, depositó su voto en la junta número 2.997.
Isolina Rojas, de 58 años, depositó su voto en la junta número 2.997.
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