Rosibel Ramos, del PUSC, generó el repudio entre sus compañeras al decir que ya las 20 legisladoras se pueden considerar 'privilegiadas' de estar en el parlamento

Por: Eillyn Jiménez B. 1 mayo, 2016

La lucha del Partido Acción Ciudadana (PAC) y del Frente Amplio para que las mujeres obtuvieran el principal puesto del Directorio legislativo: la presidencia, y que al menos dos de los propietarios fueran de legisladoras, este 1.º de mayo, resultó un fracaso en la elección que finalmente hicieron los diputados.

La presidencia del parlamento se la dejó el liberacionista Antonio Álvarez Desanti, la primera secretaría Gonzalo Ramírez, del partido cristiano Renovación Costarricense, y solo quedó una mujer, la verdiblanca Marta Arauz, en la segunda secretaría.

La legisladora oficialista Emilia Molina lamentó la situación y aseguró que se rompió el compromiso del grupo parlamentario de mujeres.

"No estamos de acuerdo con que las mujeres vayan a las suplencias (las dos prosecretarías). Siempre nos dejan en los segundos puestos y la lucha en esta Asamblea Legislativa es por la agenda, por la paridad y por la participación de los puestos que nos corresponden, porque tenemos capacidad para asumirlos", manifestó Molina.

Sin embargo, la congresista dijo que seguirán luchando por proyectos a favor de la población femenina, como el que castiga las relaciones impropias, así como por incrementar la cantidad de miembros (de cinco a siete) que tiene la Comisión de la Mujer.

Mujer contra mujer. Por su parte, Rosibel Ramos, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), argumentó que los puestos se deben otorgar por capacidad y no por género.

Durante su arenga a los legisladores para que estos pusieran al socialcristiano William Alvarado en la segunda secretaría, Ramos se ganó el repudio de las congresistas, sobre todo las del PAC.

"Yo no le pido perdón a las mujeres de Costa Rica, porque aquí hay 20 mujeres privilegiadas. No vi a las diputadas ir a defender los programas sociales para las mujeres en el Presupuesto 2016", manifestó la socialcristiana.

Además, instó a conversar de las necesidades de una agenda de género fuera del Congreso. "Hablemos de género en Los Cuadros de Guadalupe, no en el plenario de la Asamblea Legislativa", sentenció.

Esas declaraciones fueron repudiadas por Emilia Molina, quien dijo que no todas las mujeres tienen claridad en la agenda de la igualdad y la equidad de género.

"Su discurso corresponde a ese discurso patriarcal al que se ven sometidas muchas mujeres en este país y por el cual a veces nos cuesta mucho más avanzar. La respeto muchísimo, ella es mi compañera, pero no comparto ese discurso", finalizó Molina.

Antonio Álvarez, nuevo presidente del Congreso, expresó que ha impulsado iniciativas a favor de las mujeres y que lo seguirá haciendo cuando sea necesario.

"Tengo un compromiso con la agenda de género, deberíamos avanzar en este campo y establecer verdaderas políticas en este campo", dijo Álvarez, quien agregó que la inclusión femenina falta en muchas áreas de la sociedad.

Desde las 2 p. m., la diputada y presidenta del Frente Amplio, Patricia Mora, anunció que para todos los puestos, la dupla PAC y Frente Amplio postularía mujeres.

No obstante, el bloque opositor le pasó por encima a esa aspiración, con lo que fracasó la propuesta hecha en conferencia de prensa hace dos semanas.

La última mujer que tuvo la Asamblea Legislativa en la presidencia del Directorio fue la socialcristiana Rina Contreras en el 2000, quien concluyó su periodo en abril del 2001.

Protesta. Marcela Guerrero, del PAC, protestó a favor de las féminas de una manera muy particular. Llegó vestida con saca y corbata.

"Las mujeres asumimos incluso las responsabilidades de los compañeros en cuanto a tareas que deben ser compartidas. Seguimos ganando espacios, pero no los suficientes para tomar decisiones, tener voz propia y poder de decisión, lo cual sí se le ortorfga de manera casi automática y sin perjuicios a nuestros compañeros", mencionó Guerrero.

En la actualidad hay 20 diputadas, tres menos que en el periodo anterior.

Asimismo, de los 81 alcaldes que asumieron este domingo las municipalidades, solo hay 11 representantes femeninas.

La situación podría cambiar en dos años, debido a que en noviembre del 2015 los magristrados ordenaron que a partir del 2018 los partidos tendrán que poner a mujeres a encabezar las papeletas de tres o cuatro provincias en el país y dejar a los hombres las restantes.

Lo mismo sucederá con los puestos de regidores en los comicios municipales del 2020.