Libertario provoca reacciones distintas en actividad de Día del Sabanero, en Liberia

Por: Esteban Oviedo 11 noviembre, 2013

Liberia y Tilarán. En tierras guanacastecas, el libertario Otto Guevara hundió ayer su espuela política en busca de apoyo, mientras que el socialcristiano Rodolfo Piza procuró unir a sus bases y pidió a la gente pensar el voto.

Los candidatos del Movimiento Libertario y la Unidad Social Cristiana anduvieron cerca, en una jornada con anécdotas distintas.

Guevara estuvo al mediodía en la celebración del Día del Sabanero, actividad organizada por la Municipalidad de Liberia, en la finca Las Gloritas, y provocó dos reacciones: conmoción entre personas que deseaban una foto con él y la molestia de los organizadores.

Guevara llegó con una caravana de vehículos a la actividad, que reunía a unas 700 personas.

En el salón principal empezaron los gritos liberianos de mujeres que hacían fila por una fotografía.

Sin embargo, la vicealcaldesa Nísida Quintanilla se disgustó y amenazó con suspender la actividad, porque esta se celebraba con fondos públicos para honrar a los sabaneros y no para hacer política.

También se molestaron los diputados guanacastecos del PLN, Luis Fernando Mendoza y María Ocampo, quienes estaban invitados al acto. Alegaron que la actividad se hace por ley y que era una falta de respeto lo que Guevara hacía.

Guevara esquivó, varias veces, las ofertas de Douglas Peña, quien le ofrecía un vasito de vino de coyol desde su caballo. “Ando con antibióticos”, le dijo el político, el cual aseguró que hará énfasis en propuestas para Guanacaste, Puntarenas y Limón, sobre todo en el tema de empleo.

Por su parte, Piza habló a electores de Liberia , Cañas y Tilarán.

Por ejemplo, en el parque y en la estación de buses de Tilarán, el socialcristiano solicitó el voto de los vecinos que se topó. “Y, si no, que por lo menos lo piensen”, les decía.

Durante la gira, Piza inauguró los clubes en Santa Cruz, Nicoya, Liberia, Cañas y Tilarán.

En cuanto a las personas a las que pidió apoyo, Piza afirmó que ve buena disposición a votar, aunque no como hace 30 años.

Algunos, en Tilarán, le dijeron que decidirán al final de la campaña, y Juana Jiménez, de Tronadora, le respondió que no le daría el voto a él ni a ningún político porque todos prometían y no cumplían.

El político socialcristiano comentó: “Pasamos de un exceso de encanto a un desencanto. Es un voto más racional”.