Por: Patricia Recio 7 febrero, 2016

El expresidente Óscar Arias pasó por un momento incómodo cuando intentó emitir su voto en las elecciones municipales.

Arias Sánchez dejó la cédula en su casa, por lo que al llegar a la Escuela Carlos Sanabria, de Pavas, no pudo sufragar, en su primer intento.

Él tenía previsto votar a las 5 p. m.; sin embargo, ante el olvido, envió a un colaborador a traer el documento.

"La tenía en otra chaqueta y me la cambié porque estaba haciendo mucho frío, entonces, se me olvidó allá, en mi casa. Chispas del oficio, pero, bueno, ya con la edad (75 años) uno pierde la memoria", manifestó Arias.

A eso de las 5:45 p. m., a 15 minutos de que cerraran las urnas, el exgobernante pudo volver a la junta receptora para, finalmente, emitir su voto.

Papeletas abiertas. No obstante, un nuevo incidente por poco provoca que su voto fuera anulado, pues, al salir de la urna, Arias llevaba las papeletas abiertas, de modo que inmediatamente los miembros de mesa le pidieron que regresara y las cerrara.

Arias fue recibido con porras y cornetas por los simpatizantes liberacionistas.

Al salir del centro de votación, el político expresó que había percibido poca participación ciudadana, pero lo considera normal, porque se trata de comicios municipales.

"No nos decepcionemos si la participación es baja, porque es una norma muy generalizada en todo el mundo. Difícilmente, la gente sabe quiénes integran las papeletas", enfatizó.

Añadió que al ser la primera elección donde solo se eligen puestos locales –pues antes, estos cargos se designaban junto a los de presidente y diputados–, la gente pierde interés.

A pesar de esa situación, destacó que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) ha hecho una buena labor.