Menores también recomendaron a Luis Guillermo Solís actuar de buena fe

Por: Hulda Miranda P. y Óscar Rodríguez 9 mayo, 2014
Los menores desfilaron por el Estadio Nacional, en La Sabana, y luego, vestidos de azul, blanco y rojo, formaron varias banderas de Costa Rica. | MARCELA BERTOZZI.
Los menores desfilaron por el Estadio Nacional, en La Sabana, y luego, vestidos de azul, blanco y rojo, formaron varias banderas de Costa Rica. | MARCELA BERTOZZI.

En los alrededores del Estadio Nacional, en La Sabana, ni el sol de la mañana aplaca la emoción de unos 1.500 niños y adolescentes.

Algunos corren para no quedarse atrás, al avanzar la fila, mientras pasan a recoger frescos, bocadillos y una camiseta. Otros, para matar el tiempo, cuentan chistes o vivencias del camino que recorrieron (unos desde muy temprano) para llegar ahí.

Saben que dentro de pocos minutos entrarán a la gramilla y ocuparán asientos privilegiados, pues fueron invitados al traspaso de poderes, en el que Luis Guillermo Solís asume, oficialmente, como presidente. La experiencia los llena de alegría y agradecimiento, dicen muchos de los menores.

Vienen desde distintas escuelas, colegios y grupos de Guías y Scouts del país, con una misión: vestir camisas de colores azul, blanco y rojo, para formar banderas de nuestra patria.

Los profesores y los organizadores les advirtieron de que no podrían acercarse al presidente lo suficiente para hablarle o unirse a la moda de tomarse una foto con él; pero, aun así, ellos tienen peticiones para el nuevo mandatario.

“¡Ladrones fuera!”, dice con determinación Melannie Abarca, una estudiante de 12 años, de la Escuela Abraham Lincoln de Alajuelita (San José).

A su lado, Michelle Quesada, Megan Palacios y Antonella Bailey (todas estudiantes de sexto grado) la apoyan y agregan: “¡Queremos un país con más paz!”.

Las solicitudes se reiteran conforme llegan otros menores uniformados. De centros educativos privados, públicos, de la capital, de zonas alejadas, de zonas en riesgo social, como La Carpio (La Uruca, San José)... Unos más tímidos que otros, pero todos tienen algo que les gustaría decirle al presidente.

“Que esto demuestra lo buenos que somos en Costa Rica, cuando estamos juntos, cuando hay compañerismo”, expresa Natalia Baldizón, estudiante de noveno grado del Liceo Franco Costarricense de Concepción de La Unión, Cartago.

También le aconsejan. Un grupo de los primeros grados de la Escuela Miguel de Cervantes de Hatillo 3 aprovecha para darle recomendaciones a Luis Guillermo Solís.

Ninguno tiene más de nueve años y expresan en coro: “¡Que Dios lo bendiga¨!, ¡Que tome las decisiones con fe! ¡Que tome decisiones por el bien de los niños”. Al ritmo de esas palabras mueven banderas ticas en sus manos.

Ya casi es momento de entrar.

David Andrés Rodríguez, de la Escuela Elías Jiménez Castro de Desamparados, espera ver fuegos artificiales; pero no los habrá.

La luz que verán los menores, durante varias horas, será la de ese sol que no da tregua y que, más tarde, obligará a algunos a abandonar por momentos el recinto.

Con todo y el calor, siguen satisfechos: están viendo, de cerca, no solo a uno, sino a varios presidentes y a un príncipe.

“¡Qué pura vida Luis Guillermo de invitarnos!”, expresa la joven scout Diana Ramírez.