Por: Aarón Sequeira 30 julio, 2013

De Nicaragua provinieron las columnas armadas que invadieron Costa Rica en 1955, cuando aquel país lo gobernaba Anastasio Somoza García.

Dos décadas más tarde, el hijo de Somoza García, también de nombre Anastasio, amenazó con bombardear Costa Rica en 1978 y 1979, por la ayuda a la revolución sandinista.

Con la llegada al poder de Daniel Ortega, primero con la Junta de Gobierno y luego como presidente, se renuevan no solo las incursiones en la frontera, sino también las agresiones.

Se recuerdan los conflictos con el gobierno de Luis Alberto Monge, y específicamente el asesinato de dos policías en Crucitas, San Carlos, luego de un ataque directo a una patrulla de 21 guardias civiles ticos.

El conflicto por la navegación por el río San Juan es otro contínuo motivo de disputa desde 1994, el cual recrudeció en 1998 cuando impidieron la navegación de policías ticos armados.

Nicaragua volvió a atizar la relación con Costa Rica con el anuncio de un dragado sobre el San Juan, en 2006 y 2009.

La diplomacia tica bloqueó ambos intentos, hasta que la política de “buena vecindad” costarricense le abrió paso en 2010.

En octubre de ese mismo año se marcó el inicio del conflicto que hoy ocupa a ambas naciones, con la invasión de una porción de isla Calero, en Pococí de Limón, situación por la que se espera una resolución de la Corte Internacional de Justicia.