Por: Juan Fernando Lara 9 mayo, 2014

Juan Fernando Lara S.

Evo Morales, presidente de Bolivia, se mostró enigmático en su paso por Costa Rica: vestido de negro, llegó entre sombras, mudo ante la prensa y puntual en sus citas.

Morales tocó suelo tico a las 1:30 a. m. de ayer y luego se fue a dormir al hotel Real Intercontinental.

Pasadas las 7 a. m., habló en privado con Salvador Sánchez, mandatario electo de El Salvador, en el mismo hotel donde luego recibió a José María Villalta, el exdiputado y excandidato presidencial por el partido Frente Amplio.

“Fue una reunión general, de saludo. Hablamos de realizar una reunión entre líderes indígenas ticos con el mandatario Morales”, comentó Villalta sobre sus 15 minutos de plática. En el traspaso, también se vio unos minutos con el presidente Luis Guillermo Solís.

“Presidente Morales, una fotografía”, fue el ardid para jalarlo y consultarle si percibía a Solís más cercano como para estrechar los lazos bilaterales.

Juan Evo Morales Ayma, de 54 años, ayer en el traspaso. | LUIS NAVARRO K.
Juan Evo Morales Ayma, de 54 años, ayer en el traspaso. | LUIS NAVARRO K.

“Todo bien con él”, respondió y dio media vuelta hacia las salas reservadas para las delegaciones.

Luego del traspaso, desapareció con el mismo misterio del arribo. Y faltó al almuerzo que ofreció la pareja presidencial.

Mucho más delgado en persona que en video o fotografía, Morales lució en su traje negro el tejido multicolor boliviano llamado agüayo, el cual representa la cultura andina aymara, de la que el político es representante.

Cordial y sonriente, el exlíder sindical se movió con paso ágil por los pasillos del Estadio Nacional antes del traspaso, evadiendo micrófonos.