Delegación pro- transparencia llegó a Costa Rica, luego de recibir quejas

Por: Esteban Oviedo 7 marzo, 2015

La Iglesia luterana de Suecia envió una misión a su congregación hermana en Costa Rica, que era dirigida por el actual ministro de la Presidencia, Melvin Jiménez, para ayudar a construir la “transparencia” en la nueva administración.

Así lo confirmaron tanto la organización europea como el presidente de la Asociación Iglesia Luterana Costarricense (ILCO), Gilberto Quesada, elegido apenas hace una semana.

Mediante un correo electrónico, el equipo para América Latina de la Iglesia sueca informó de que enviaron una representación de cuatro personas para ayudar y acompañar a la ILCO en la construcción de la transparencia y la buena gobernanza de la comunidad religiosa, así como aprender sobre sus nuevos desafíos y definir la mejor forma de apoyar.

La Iglesia luterana costarricense tiene un presupuesto anual de unos $500.000 (unos ¢270 millones), según Quesada, y en buena parte es financiada por la congregación de Suecia.

El nuevo presidente dijo que durante el 2014 y tras la salida del obispo Melvin Jiménez hacia el Gobierno, se generó en la Iglesia una división y un grupo “crítico e investigativo” presentó una queja en Suecia sobre el manejo administrativo de aquí, la cual no detalló.

“La Iglesia sueca empieza a preguntar: ‘Bueno, ¿y ustedes nos podrían recibir para ver algunas cosas?’, como que alguien no sabe a quién acudir. Y algo en que la Iglesia cometió un error fue que los que coordinaban empezaron a retrasar el recibir a la delegación sueca hasta que termina en lo que se vislumbraba como una división”, declaró Quesada.

La misión se fue del país el martes, según pudo constatar La Nación .

Imagen sin titulo - GN
Imagen sin titulo - GN

“Hemos trabajado con ellos largas horas para intentar explicar lo que se hizo y lo que se está haciendo, al haber cambiado los manejos de la Iglesia a una asamblea nueva”, declaró Quesada.

Como sin padre. El presidente de la ILCO sostuvo que cuando el obispo luterano se fue al Gobierno, la Iglesia quedó como cuando un padre de familia se muere repentinamente.

“Nos quedamos sin el proveedor, sin saber dónde estaban las cuentas, sin saber si tenía ahorros, sin saber las claves del banco”, explicó.

Quesada sostuvo que con tiempo e investigación, han conocido más sobre el manejo de los recursos de la Iglesia.

“Es un movimiento grande de dinero que lo vamos descubriendo más en el transcurso del 2014, descubriendo lo que ingresa, cómo se procesa, cómo sale. Ahora sabemos presupuestos mensuales y anuales, cosa que ahora antes no sabíamos”, mencionó.

De acuerdo con el líder religioso, el presupuesto podría ser superior a los $500.000 si se suma el dinero que manejan otras organizaciones creadas a la par de la ILCO, durante el obispado de Melvin Jiménez, que también atraían recursos.

Agregó que se dieron cuenta de que varias propiedades de la Asociación ILCO están a nombre de una sociedad anónima, llamada Iglesia Luterana Sociedad Civil. Sin embargo, sostuvo que están en un dilema en torno a la continuidad de esa situación.

Sostuvo que si bien los inmuebles no están en la Asociación, esa firma sí tiene cedidas las acciones en favor de ILCO.

La delegación que visitó el país estuvo compuesta por dos personas de la sede de la ciudad de Uppsala y dos de la diócesis de Växjö.