Por: Esteban Mata Blanco, Marvin Barquero 15 agosto, 2014

Funcionarios de traje entero, cámaras y reflectores listos. La escena representada ayer en la sede de la Antigua Aduana era una gala mañanera en la que el Gobierno presentaría la Estrategia Nacional de Empleo y Producción .

El presidente de la República, Luis Guillermo Solís, estaba allí con la mayoría de sus ministros para hacer el anuncio de su iniciativa para generar 217.000 puestos de trabajo en su administración.

Pero la atención de la mayoría de los periodistas estaba centrada en la ausencia del ministro de la Presidencia, Melvin Jiménez.

Este diario reveló ayer declaraciones del dirigente del Partido Acción Ciudadana (PAC), Wilson Campos, relacionadas con la forma en que Jiménez impulsó cambios en la agrupación a costa del liderazgo del fundador del Partido y actual legislador, Ottón Solís.

Todo apuntaba a que Jiménez no llegaría a la actividad. Pero después de una media hora de haber empezado el acto, el maestro de ceremonias le dio la bienvenida a Jiménez, que caminó entre los invitados. De la nada, apareció alguien con una silla (había mucha gente de pie) y lo sentaron al costado donde estaba, para congoja del ministro, la gente de la prensa.

Jiménez se había negado a dar declaraciones a La Nación sobre las declaraciones de Campos, y sobre el plan para restarle liderazgo a Solís. Sin embargo, Jiménez ahora estaba allí, al alcance de las cámaras y los micrófonos, que esperaban que el ministro hablara.

Al terminar el evento, los comunicadores se abalanzaron a entrevistar a Jiménez, que con la mirada puesta en la salida más cercana, trataba de caminar entre sillas, cables y micrófonos.

Con dificultad, Jiménez corría las sillas tratando de esquivar las preguntas sobre su relación con Solís, sobre el correo de Campos y sobre la estrategia de campaña que llevó a Luis Guillermo Solís a ser el candidato del PAC.

Jiménez decía que ya había emitido un comunicado en el que explicaba que no podía dar declaraciones partidarias y con un “muchas gracias, hasta luego”, se fue.

Ocho horas después, un nuevo boletín de la Presidencia daba cuenta de una respuesta mucho más amplia y explicativa: “El ministro de la Presidencia, Melvin Jiménez, desmintió que existiera un plan orquestado para desestabilizar el liderazgo de Ottón Solís en las estructuras partidarias, ni intención de ningún tipo para hacerlo a un lado del proceso previo a los comicios nacionales”, explicó.