Le aplauden buen talante; no presiona por proyectos y deja lo fiscal a Hacienda

Por: Álvaro Murillo 31 mayo, 2015
El ministro Sergio Alfaro saludó al diputado socialcristiano Gerardo Vargas en una de las visitas que ha realizado a la Asamblea Legislativa en busca de crear buen ambiente, aunque no ha presionado por una lista de proyectos, señalan algunos opositores. | RAFAEL MURILLO
El ministro Sergio Alfaro saludó al diputado socialcristiano Gerardo Vargas en una de las visitas que ha realizado a la Asamblea Legislativa en busca de crear buen ambiente, aunque no ha presionado por una lista de proyectos, señalan algunos opositores. | RAFAEL MURILLO

El ministro de la Presidencia, Sergio Alfaro, llamó una noche al presidente de la Asamblea Legislativa, el diputado opositor Rafael Ortiz, para una primera reunión. Nunca se habían hablado, pero acabó cenando en su casa ese mismo día.

Esto ocurrió el martes 5 de mayo, cinco días después de que ambos se estrenaron en sus puestos. Alfaro sustituía a Melvin Jiménez con el objetivo de superar la gestión conflictiva del primer año. Ortiz recién se acomodaba en la silla de presidente del Directorio, después de arrebatársela al Partido Acción Ciudadana (PAC).

La conversación repentina, con visita al comedor de Ortiz, es solo un ejemplo de la estrategia de reuniones y reuniones y más reuniones que Sergio Alfaro ha adoptado para intentar apaciguar las aguas entre el Gobierno y la Asamblea Legislativa, aunque también con otros grupos organizados.

La estrategia sutil parece tener resultados positivos. Lo mínimo que admiten diputados es que no ha habido escándalos que involucren al Ministerio de la Presidencia (y eso ya es ganancia) y que siguen dándole el beneficio de la duda a Alfaro, legislador del PAC entre el 2007 y el 2010.

Otros aplauden los gestos por tender nuevas vías de diálogo y los más generosos hasta le alaban la reacción para evitar un conflicto en torno al polémico reglamento del Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU), recordó el libertario Otto Guevara.

Incluso, en la propia fracción oficialista perciben un cambio significativo en su relación con el Ejecutivo, según el jefe de la bancada, Marco Redondo. “Más comunicativo que antes”, dijo.

El legislador opositor Rolando González se atreve a señalar que hay “un aire nuevo, de más señorío y esperanzador” en la Asamblea Legislativa, el cual atribuye a las formas de actuar Alfaro.

Así, Alfaro cumple un mes desde que relevó a Melvin Jiménez, tratando de mantener buen talante y sin presionar por proyectos concretos del Gobierno.

Lo nota también Ottón Solís, oficialista y distanciado del Gobierno. “Tuve una reunión con él y esa es la conversación más larga que he tenido con alguien de Zapote desde diciembre del 2013. Es abierto con diputados, con sectores y con la prensa, todo lo contrario de Melvin Jiménez”, opinó.

¿Y la sustancia? Aunque es claro el interés oficialista por preparar el terreno para proyectos fiscales, incluidos aumentos de impuestos, el nuevo ministro de la Presidencia ha preferido no presionar por una lista de planes en este periodo de sesiones ordinarias (durante las cuales la agenda la proponen los diputados).

Parece falto de temas sustantivos, señalan diputados como Mario Redondo, Otto Guevara y algún otro que prefiere no criticar en público a Alfaro, por ahora.

“Igual que el Gobierno desaprovechó en su momento el apoyo de 1,3 millones de costarricenses, ahora está desaprovechando el buen momento con la articulación del grupo de partidos. Sigo sin ver hechos tangibles que respalden la buena voluntad del Gobierno”, contestó Redondo.

Sergio Alfaro tiene una explicación. “Yo soy respetuoso de los tiempos que ellos (diputados opositores) definan para sus negociaciones. Estoy conversando con ellos sobre posibilidades de construir agendas conjuntas y ellos tampoco están presionando por una lista concreta. La prisa es mala consejera. Nada se construye de la noche a la mañana”.

Ya le acreditan, sin embargo, un fruto a esa estrategia de cordialidad. El legislador liberacionista Antonio Álvarez estaba opuesto al proyecto contra el fraude fiscal, pero este martes él mismo anunció en el plenario que llegó a puntos de acuerdo y ahora está en el bando de apoyo.

Ese es un pequeño paso en la agenda fiscal prioritaria para el Gobierno, según declaró el presidente Luis Guillermo Solís en su discurso del 1.° de mayo.

Alfaro, sin embargo, no es el portavoz para asuntos fiscales. Lo suyo es preparar el terreno y mantenerlo abonado para que sea Helio Fallas, ministro de Hacienda, quien negocie los proyectos. “En eso, es él quien lleva las riendas”, subraya Alfaro.