Acuerdo político de 10 naciones del área pretende cerrar filas contra el hostigamiento y violación de derechos de migrantes

Por: Esteban Mata Blanco 29 marzo
Los presidentes de México, Enrique Peña nieto, Colombia, Juan Manuel Santos, de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, de Guatemala, Jimmy Morales y de Panamá, Juan Carlos Varela, se reunieron esta mañana en San José, con motivo de la XVI Cumbre de Tuxtla.
Los presidentes de México, Enrique Peña nieto, Colombia, Juan Manuel Santos, de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, de Guatemala, Jimmy Morales y de Panamá, Juan Carlos Varela, se reunieron esta mañana en San José, con motivo de la XVI Cumbre de Tuxtla.

Los gobernantes de los países de Mesoamérica, reunidos en San José, lanzaron esta tarde un llamado contra los atropellos a los migrantes procedentes de esta región, aunque se cuidaron de que no quedara por escrita una referencia a la agresiva política migratoria implementada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Así culminó la XVI Cumbre del Mecanismo de Diálogo y Concertación Tuxtla, en la que participaron los presidentes Luis Guillermo Solís, de Costa Rica; Enrique Peña Nieto, de México; Juan Manuel Santos, de Colombia; Jimmy Morales, de Guatemala; y Juan Carlos Varela, de Panamá.

También estuvieron presentes representaciones diplomáticas y técnicas de El Salvador, Nicaragua, Honduras, Belice y República Dominicana.

El presidente Solís ofreció una conferencia de prensa poco antes de las 5 p. m., en la que amplió sobre los extremos de la declaración oficial, de 37 puntos, firmada por los jefes de Estado y delegados de los diez Estados que integran el Mecanismo.

En el documento manifestaron su "preocupación por el aumento de acciones que discriminan a las personas migrantes" y reafirmaron el "profundo rechazo al racismo y todas las formas de discriminación, xenofobia, intolerancia y criminalización en contra de los migrantes".

Asimismo, acordaron abogar "como países de origen, tránsito y destino, por un enfoque integral para la atención de las causas estructurales que originan la migración y el pleno respeto de los derechos humanos de los migrantes y sus familias, independientemente de su condición migratoria, especialmente de las niñas, niños y adolescentes".

Solís aclaró, durante la conferencia, que es evidente que el acuerdo se refiere a los peligros que la población migrante, y también cada Estado, enfrentan como consecuencia de las políticas migratorias del gobierno de Trump.

El mandatario costarricense recalcó que está en contra del plan de Trump para construir un muro en la frontera con México y, a pesar de que la declaración oficial no hizo referencia a este proyecto en particular, insistió en que el espíritu de la Cumbre fue demostrar la solidaridad y el afán de cooperación entre los países.

"Yo me adhiero a esta declaración política que he enumerado para que no haya ninguna duda sobre la posición del colectivo mesoamericano y que Costa Rica avala respecto del tema migratorio", señaló Solís.

Consultado sobre el porqué en el documento no se hizo referencia directa a Estados Unidos y su política migratoria, Solís dio espacio para que respondiera el canciller Manuel González, quien descartó que haya habido presiones para que así fuera.

"No hay ninguna presión recibida ni insinuación de parte de ninguna delegación (para no mencionar a Estados Unidos), ni hemos recibido ni aceptaríamos ningún tipo de presión. Esta declaración es el consenso de diez países. Esta declaración no se improvisó hoy para que la firmaran los jefes de delegación e incluye el punto de vista del consenso de todos los países participantes, incluyendo el país, en este caso México, que tiene la relación del muro y esto que se ha discutido. Esta es la manera en que los diez países nos sentimos conformes y a gusto", dijo González.

Horas antes, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto, hizo un llamado a la solidaridad entre los países mesoamericanos para enfrentar las dificultades que conlleva, para la región, un endurecimiento en las políticas migratorias de Estados Unidos.

"Quiero aprovechar este espacio para agradecer a todos nuestros países hermanos las muestras de solidaridad y confianza que han tenido con México durante estos últimos meses. Hoy, México enfrenta con convicción retos muy importantes para construir una nueva relación con el Gobierno de los Estados Unidos de América. Trabajamos conjuntamente para superar diferencias a través del diálogo", declaró Peña Nieto.

Por su parte, Solís enfatizó que no se trata de que la región se enfrente a Estados Unidos, sino que se busquen soluciones conjuntas a las dificultades comunes.

"Ha privado en esta Cumbre un espíritu constructivo de relacionamiento entre nosotros y con otros países, no fue una cumbre que buscara confrontar ni con Estados Unidos, ni con ningún otro país. Es una Cumbre que construye una agenda puntual, recogida en nueve declaraciones espcíficas sobre temas de una agenda en positivo, reconociendo que no tenemos unanimidad en todos los temas", agregó.

La declaración surge en momentos en que las políticas de deportación de Estados Unidos generan temor e incertidumbre en la población hispana que migra hacia esa nación norteamericana.

Otro de los puntos medulares de la reunión fue la lucha contra el crimen organizado. En este sentido, se hizo un llamado a fortalecer los acuerdos de la XIII reunión de Tuxtla, del 2011 en México, donde se plantearon medidas regionales para enfrentar la delincuencia regional.

En esta línea, el acuerdo político destacó "la importancia de los compromisos adquiridos en materia de seguridad en el marco del Mecanismo de Tuxtla (...) para avanzar en la lucha contra el crimen organizado trasnacional a través del impulso de acciones conjuntas y coordinadas, con el fin contrarrestar todas aquellas amenazas a la seguridad regional que impiden el desarrollo pleno de nuestros pueblos, su libertad y democracia".

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, también puso en la mesa otro asunto, al proponer una alianza comercial mesoamericana para buscar sinergias que fortalezcan los encadenamientos comerciales.

"En la situación internacional, la vulnerabilidad de las economías frente a esta incertidumbre y la sensibilidad de los mercados internacionales, cada vez será más difícil el acceso al crédito y su disponibilidad para el desarrollo. Creo que vale la pena, ante esta situación que vivimos, estudiar la posibilidad de fusionar el Banco Centroamericano de Integración (BCIE) con la CAF”, expresó Santos, en referencia al Banco de Desarrollo de América Latina, antes conocido como Corporación Andina de Fomento.

“Si hacemos un estudio rápido sobre las sinergias que presentaría esta fusión para los países de Centroamérica, sería de gran beneficio, porque les reducirá el costo del fondeo, la financiación y aquí podríamos encontrar un gana-gana para todos los países”, agregó.

La cumbre culminó poco después del mediodía, sin embargo, reuniones bilaterales entre el presidente Solís y los delegados de las demás naciones retrasaron el cierre hasta cerca de las 5 de la tarde. La próxima cita, en el 2019, se llevará a cabo en Honduras.