Teólogo, sociólogo y obispo de la Iglesia luterana llega con una tarea: ‘ser puente’

Por: Álvaro Murillo 15 abril, 2014

Melvin Jiménez resultó ser una sorpresa y, al mismo tiempo, el más previsible de los nombramientos del gabinete que llevará Luis Guillermo Solís para gobernar a partir del 8 de mayo.

No es esta una contradicción.

El designado para ser ministro de la Presidencia debuta en la pasarela política nacional a pesar de tener en frente una tarea que siempre se encarga a políticos figurones, pues se requiere un largo colmillo para negociar con los demás partidos políticos y otros sectores.

Esta novedad, sin embargo, no resulta una sorpresa para quien conoció el trabajo de Melvin Jiménez en la campaña electoral que Solís acabó ganando con poco más de 1,3 millones de votos.

Melvin Jiménez es oriundo de Paso Ancho y dijo que solo ha militado en el PAC, pues antes trabajó con organizaciones sociales. | LUIS NAVARRO.
Melvin Jiménez es oriundo de Paso Ancho y dijo que solo ha militado en el PAC, pues antes trabajó con organizaciones sociales. | LUIS NAVARRO.

Fue el jefe de la campaña y el principal asesor del ahora presidente electo. Es su línea de comunicación con numerosos sectores sociales que, al parecer, resultaron vitales para el triunfo del candidato del Partido Acción Ciudadana (PAC).

Jiménez no es abogado ni empresario. Es teólogo y sociólogo de profesión. De ocupación, es algo aún más extraño para un ministro de la Presidencia en Costa Rica: es obispo de la Iglesia luterana.

Es divorciado, oriundo de Paso Ancho y dirigente del PAC en el nivel cantonal, en Moravia. Fue un dirigente del movimiento opositor al Tratado de Libre Comercio (TLC).

Es sobre todo un hombre de Luis Guillermo Solís, un gestor del estilo de política que se aplicó en la campaña y que el futuro mandatario querrá imprimir ya en funciones de Gobierno: la “acción ciudadana” y la conexión con sectores, gremios, cámaras y asociaciones.

Esa es la especialidad de Jiménez, según el presidente electo y según el propio ministro designado, el primero en la lista publicada ayer por el futuro mandatario.

“Visitar las comunidades, atender a la gente, conciliar posiciones, buscar salidas mesuradas... Esa será parte de mi tarea como lo fue en la campaña”, respondió ayer Jiménez tras el anuncio de una parte del equipo de gobierno de Solís.

“Será complicado pero tengo muchos años de diálogo y mediaciones con las organizaciones sociales y productivas del país”, añadió, rodeado de periodistas que tenían lista una pregunta imprescindible: ¿Cómo negociar con una Asamblea Legislativa donde los diputados de gobierno serán solo 13 entre 57 curules de ocho fracciones diversas?

“Será importante tender puentes con diputados de todos los partidos para poder garantizar la gobernabilidad, pero no solo eso: el diálogo se hará con toda la ciudadanía, transmitir, dialogar, negociar la gran cantidad de demandas que tienen la gente”.

Conciliador. Otras dos preguntas sobre la Asamblea Legislativa y él acabó hablando de negociar con agrupaciones más allá de ese sistema de partidos políticos que a él le resulta más bien extraño.

Asegura que antes de militar en el PAC no participó en otras organizaciones partidarias. “Vengo de sectores sociales. He dedicado muchos años de mi vida a trabajar con problemas de las comunidades en lo económico, en asuntos de la Caja del Seguro, en problemas de los indígenas. Todos somos seres políticos”, advirtió Jiménez, quien deberá suspender sus funciones como obispo luterano para dedicarse a las funciones en Gobierno.

Cuando se le pidió explicar cuál será su función con alguna figura conocida: no dudó en usar la palabra “puentes”. “Si hay algo para lo que estoy preparado es para generar puentes y diálogos con grupos de todo tipo para lograr acuerdos con el Ejecutivo, capaces de dinamizar esta sociedad”.

Eso es lo que busca Solís: “Es una persona madura, ponderada y con carácter firme para tomar decisiones que sin duda tendrá que tomar como parte de su trabajo”, respondió Solís en los micrófonos.

Como obispo luterano, Jiménez será parte de los planes de Luis Guillermo Solís de avanzar hacia un Estado laico y no ya católico confesional, como se establece en la Constitución Política.

El futuro ministro, sin embargo, advirtió de que eso está en los objetivos más urgentes del Gobierno y, como devoto de Jesucristo, aboga por un “Estado laico, pero no un Estado sin Dios”.

“Jesús es mi modelo”, subrayó el ministro designado cuando se le preguntó por una figura política que admire. Hoy comienza su trabajo con nuevo título, cuando se reúna esta mañana con diputados de cuatro partidos distintos.