Sacerdotes dicen que muchas parejas en unión libre optan por casarse en el altar

Por: Esteban Oviedo 21 septiembre, 2014
Ronald Arias y Rosaura Sosa, de 29 y 25 años, decidieron casarse por la iglesia en abril pasado, luego de tres años de vivir en unión libre. Estos vecinos de Los Chiles, Alajuela, sostienen que necesitaban la bendición sacramental, pues “la sociedad no los miraba con buenos ojos”. | CARLOS HERNÁNDEZ
Ronald Arias y Rosaura Sosa, de 29 y 25 años, decidieron casarse por la iglesia en abril pasado, luego de tres años de vivir en unión libre. Estos vecinos de Los Chiles, Alajuela, sostienen que necesitaban la bendición sacramental, pues “la sociedad no los miraba con buenos ojos”. | CARLOS HERNÁNDEZ

Tres años después de vivir en unión libre, Rónald Arias Chávez y Rosaura Sosa Gutiérrez, de 29 y 25 años, acordaron casarse por la Iglesia católica. Lo hicieron el pasado 20 de abril, justo el día en que su hija, Kristel, cumplió dos años.

“Pese a que nuestra relación ha sido muy estable y respetuosa, sentíamos que nos faltaba algo y ese algo era la bendición nupcial. Sentíamos que la sociedad no nos miraba con buenos ojos”, dijo Rosaura, quien espera su segunda hija.

Su marido, funcionario de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), agregó que la enseñanza que recibieron de niños también influyó: “Las opiniones de papá y mamá de respetar al ser superior, comenzando por el sacramento del matrimonio, fueron determinantes para dar el paso que dimos”.

Esta pareja de Los Lirios de Los Chiles, Alajuela, es parte del porcentaje de matrimonios católicos que, el año pasado, empezó a recuperar terreno frente a los civiles, luego de haber sufrido una fuerte caída a mitad de la década pasada.

En el 2001, de cada 100 matrimonios celebrados en el país, el 38% era católico y el 62%, civil.

Más parejas sellan unión en altar
Más parejas sellan unión en altar

Para el 2008, las uniones celebradas ante un sacerdote cayeron a un 21%, mientras las formalizadas ante un abogado subieron al 79%.

No obstante, la tendencia a la baja de las bodas católicas se revirtió el año pasado, cuando aumentaron al 33%, según datos del Registro Civil. Y, durante el primer semestre de este 2014, crecieron aún más, al 39%.

Según Ronny Solano, encargado de la pastoral familiar de la Conferencia Episcopal, entre las parejas en unión libre, existe una tendencia a formalizar la relación mediante el matrimonio católico, antes que el civil. “Posiblemente, deciden recibir el sacramento del matrimonio porque les da más seguridad y estabilidad”, dijo Solano, quien recordó que, para la Iglesia, el divorcio no tiene validez.

“Las parejas han experimentado que la vida no solo consiste en cuestiones desechables, se requiere estabilidad y saben que el sacramento es una garantía”, añadió.

Daniel Blanco, miembro del Tribunal Eclesiástico de Costa Rica, agregó que también se ha elevado la edad de las personas que se casan. “A mayor edad, toman conciencia de la necesidad de recibir la bendición nupcial”, manifestó.

La cifra de uniones civiles todavía es dominante en un país de mayoría católica, aunque el porcentaje de fieles a esa religión cayó de un 73% a un 57% entre 1999 y el 2013, según una encuesta de Unimer .

Solano argumentó que muchas parejas pudieron casarse por lo civil pero bajo el alero de otras religiones, o bien, optaron por esa vía debido a que tenían alguna “situación irregular” con la Iglesia. El catolicismo, por ejemplo, no permite a los divorciados volverse a casar.

Ronald y Rosaura están convencidos de haber hecho lo correcto. Afirman que lo hicieron por convicción, por el amor que se tienen y por sus hijas.

Dicen sentirse fortalecidos.

“Me invadió la ansiedad, el deseo de que la fecha llegara pronto”, dijo ella sobre el momento en que acordaron casarse. “La ceremonia se ofició en el templo parroquial de la comunidad de Pavón, fue muy humilde, sencilla pero para nosotros tenía un significado especial”, comentó la joven madre, quien contó que hasta tuvieron su segunda luna de miel.Cinco meses después de haberse puesto “a derecho con Dios”, como ellos mismos lo expresan, Arias y Sosa sienten que han ganado en tranquilidad, en paz interior, en estabilidad como familia, y en optimismo.