Por: Esteban Mata Blanco 26 abril, 2013

El médico Mario Martínez es el responsable de velar por la salud de los 57 diputados de la Asamblea Legislativa.

Los congresistas acuden al pequeño dispensario con dolores fuertes de cabeza, presión alta, problemas gástricos y cuadros severos de estrés.

Martínez afirma que el estado de salud de la mayoría de los legisladores se deteriora por la presión propia de las funciones de los parlamentarios, quienes se exponen a horarios de trabajo poco aconsejables y a desórdenes en sus tiempos de comida que terminan por pasarles la factura.

“La experiencia nos ha demostrado que los diputados entran con un furor increíble. Pero definitivamente el paso del tiempo y el estrés es la causa número uno de su deterioro”, afirma el médico.

Según su criterio, las primeras señales de afectación aparecen en el semblante de los legisladores quienes, poco a poco, caen en el desgaste propio de su función.

“Se acentúan males crónicos, como la diabetes, la hipertensión, y se descompensan muy fácilmente. Es increíble, de verdad, su imagen facial y corporal. Uno nota que el trabajo los ha comprometido en una forma importante.

“Esto, unido a que trabajan en un ambiente en el plenario bajo un frío ambiental muy importante, que yo llamo la nevera, les produce cuadros de infecciones respiratorias”, explicó el médico de la Asamblea.

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