Nuevo presidente de la congregación asegura que jerarca no tiene injerencia

Por: Esteban Mata Blanco 1 marzo, 2015
Luego de 12 horas de reunión, los asambleístas de la ILCO salieron de la sede de la agrupación religiosa, en Paso Ancho, San José. Aquí los pastores Gilberto Quesada, Gerardina Álvarez y Abel Moya. | MARIO ROJAS
Luego de 12 horas de reunión, los asambleístas de la ILCO salieron de la sede de la agrupación religiosa, en Paso Ancho, San José. Aquí los pastores Gilberto Quesada, Gerardina Álvarez y Abel Moya. | MARIO ROJAS

En un intento por distanciarse del Gobierno, la Iglesia Luterana Costarricense (ILCO) relevó ayer a dos directivos que fueron nombrados en puestos públicos por la administración Solís y aclaró que el ministro de la Presidencia, Melvin Jiménez, ya no tiene injerencia en sus decisiones.

Así lo afirmó el nuevo presidente de la ILCO, el pastor y teólogo Gilberto Quesada Mora, luego de su designación.

“Melvin Jiménez renunció a la Junta Directiva donde fue presidente. También tomó una dispensa de cuatro años a su cargo como obispo; a él ahora le consumen demasiadas responsabilidades”, explicó Quesada.

Críticas. Los miembros de la Asamblea General de la ILCO se reunieron ayer todo el día en su sede en Paso Ancho, San José, para elegir a sus nuevos jerarcas y discutir proyectos de esta congregación de 5.000 miembros.

La renovación de estructuras en la Iglesia luterana coincidió con la crisis interna que generó la destitución de dos pastores y el nombramiento de dos directivos en altos cargos del gobierno de Luis Guillermo Solís.

El pasado 3 de enero, siete pastores enviaron una carta a la Junta Directiva en la que criticaron el manejo del personal y de las finanzas de la congregación.

También se cuestionó la designación de Juan Carlos Zúñiga como directivo del Banco Popular y de Xinia Chacón como secretaria de Consejo de Gobierno.

Ambos fueron sustituidos ayer. Gilberto Quesada, nuevo presidente de la ILCO, recalcó que la Iglesia tiene una agenda social que no puede distraerse porque sus directivos tengan compromisos con el Gobierno.

Quesada explicó que también asumirá las funciones que dejó Melvin Jiménez cuando solicitó una dispensa para no ejercer como obispo durante el periodo en que ocupará el cargo de ministro de la Presidencia.

Por otra parte, aclaró que este funcionario no tiene ninguna relación laboral con la agrupación religiosa que fundó hace 25 años.

“A partir de hoy, inicia un momento muy importante para esta Iglesia”, explicó Quesada ante preguntas de este diario la noche de ayer.

¿Podría decirse que la Junta Directiva se apartó de la relación con el Gobierno?

La Junta Directiva nueva viene a fortalecer la Iglesia (...). Es una Iglesia muy diferente. La junta que ahora tiene no se distancia, lo que hace es un relevo de las figuras que ahora están metidas de cabeza en el Gobierno. Lo que se quiso decir es que alguien que esté en el Gobierno, no debería estar en un puesto directivo de la Iglesia.

¿En qué punto queda la relación de Melvin Jiménez con la Iglesia luterana hoy?

Es la relación de un miembro más de la Congregación. Él puede congregarse donde quiera.

Pero, ¿influye, manda, ordena?

Absolutamente no. Absolutamente no. No tiene poder sobre esta Iglesia, porque hemos nombrado un cuerpo directivo con autonomía total para tomar las decisiones de esta Iglesia, por eso, absolutamente ninguna influencia.

¿Fue positivo que Melvin Jiménez fuera nombrado como ministro de la Presidencia?

Es un tema complicadísimo. El obispo era una figura muy grande en esta Iglesia. Tenía que ver con muchos temas. Cuando él se fue como ministro de la Presidencia, el socollón consistió en encontrar una persona que lo relevara.

Cuando Jiménez se mete de lleno como ministro de la Presidencia, ¿se contaminó de política la Iglesia luterana?

Han habido muchas confusiones, pues en realidad la Iglesia tiene una visión muy profética. Melvin también tiene una visión muy profética y Melvin no es muy bien querido por algunos sectores.

¿Cuando dice “profética” a qué se refiere?

Cuando hablamos de profética es porque denunciamos que hay injusticias, que acompañamos a los sectores desvalidos; cuando sacamos la palabra en esos temas, es porque hay visión profética. El problema de Melvin estuvo en enfrentar a una legislación vertical, centralista.

¿ Afectó que fuera gerente de la campaña de Solís?

No, lo que sucedió el año pasado fue una recolocación para colocar liderazgos, probando a ver quién iba a tener el último acomodo. En este prueba-error, prueba-error, consideramos que ahora nos encaminamos con una Junta Directiva muy comprometida.